No es vandalismo, se llama iconoclasia. ¿Por qué se criminaliza la protesta feminista?

La iconoclasia es una postura política que se impone ante regímenes autoritarios.
Marchas feministas contra la violencia de género. (Imagen: Cuartoscuro)

En diversos estados de la República Mexicana colectivos feministas, se han manifestado contra la violencia de género.  Durante estas manifestaciones, las feministas ejercieron acción directa en contra de monumentos, calles  y diferentes edificios tanto en el centro como en el interior de la república. Miles de ciudadanos se han mostrado más preocupados por los daños a la propiedad privada que por los más de 18 mil feminicidios en el país. Asimismo, llaman a las feministas violentas o vándalas, pero existe una sutil diferencia entre el vandalismo y la iconoclasia.

Se llama iconoclasia, no vandalismo

La iconoclasia tiene origen en una doctrina que prohibía la idolatría de imágenes sagradas, iconos o monumentos debido a ciertas posturas políticas o religiosas. En este sentido, al destruir los objetos sagrados, se dañaba el valor cultural que tenían. Esta devastación ideológica es tan fuerte que a menudo podemos observarla en guerras. En éstas  se arrasa con templos, imágenes sagradas y todo lo valioso para una comunidad: su identidad. De manera que, se dañaban o eliminaban ciertas imágenes y con ello el culto que se practicaba mediante ellas. Es necesario mencionar que también se perseguía a todos aquellos que insistían en adorar  estas imágenes.

Activistas ejerciendo acción directa. (Imagen: Cuartoscuro)

Pensemos que en las imágenes se arraigan valores intrínsecos de una sociedad.  A su vez, éstas crean imaginarios colectivos que hablan del ideal del ser en una sociedad. Algo similar ocurre con los monumentos y las figuras de personalidades y momentos dignos de admirar. Ahora bien, con el paso del tiempo, la iconoclasia  comenzó a relacionarse con el rechazo de las normas arcaicas y el autoritarismo político. 

Por consiguiente, la lucha feminista no puede ser señalada como vandalismo. Recordemos que las diferentes ramas de esta lucha enfrentan la violencia de género, la inequidad económica  y las agresiones sexuales en contra de las mujeres sin importar su raza o clase social. Ahora bien, las feministas de México se encuentran en un territorio con alto índice de violencia sexual. Diariamente se encuentran cadáveres de menores de edad. Miles de jóvenes son víctimas de abuso sexual o son prostituidas por sus familiares.  Ante la calma e inacción de las autoridades, las mujeres han tomado las calles para exigir justicia. La acción directa contra imágenes, muros y monumentos es un acto iconoclasta, no es vandalismo.

Lo que me identifica como un ciudadano

La arquitectura de una ciudad, sus monumentos, edificios, colores y espacios verdes crean la imagen de sociedad y proyecto de nación de cierto territorio. Poco importa si los valores asociados a esa idea se cumplen en la realidad material, pues en lo intangible, en la ideología viven inalterables. Es decir, puede que un país viva aterrorizado por la violencia de género, el narcotráfico y el poco crecimiento económico, pero en la fachada, en los centros de cada estado de la República Mexicana, todo aparenta estar bien. La modernidad y el progreso se materializan en centros comerciales, edificios y viviendas dignas.

Feministas escribieron el nombre de mujeres desaparecidas. (Imagen: Cuartoscuro)

¿Que nos dice que los lugares turísticos siempre estén en las optimas condiciones? En la medida en que ciertas violencias puedan esconderse para propios y extranjeros, la población se mantendrá tranquila. De manera que, dañar esta construcción simbólica puede ser más dañino de lo que pensamos. Tal vez por eso las personas se sienten muy ofendidas cuando se pinta un monumento o se destruyen los aparadores de negocios y tiendas. En esos momentos, la ciudad es tan horrible como la realidad que alberga. Sólo pensemos en el revuelo que causó la intervención de la pintura de Madero. Un grupo de mujeres tomó las oficinas de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH). En éste se refugiaron víctimas de desaparición, madres en búsqueda de sus hijos y familiares de víctimas de feminicidio. Pero las criticas sociales se orientaron hacia la modificación de la pintura, no hacia la falla de organismos de derechos humanos.

¿Quién va a restaurar la vida de una mujer herida o asesinada?

Diariamente se colocan fotos en la paredes, rostros de mujeres, niñas y ancianas que nunca volverán. Víctimas de desaparición forzada, feminicidio, trata de blancas o reclutadas por el narcotráfico intentan quedar plasmadas en la memoria del colectivo que ni siquiera se detiene para ver su ficha de búsqueda.  En los últimos cinco años se han cometido 18 mil feminicidios en la República Mexicana. Debido a la lentitud de los procesos de justicia, muchos quedan impunes.

Mujeres rinden tributo a víctimas de feminicidio. (Imagen:Cuartoscuro)

Existe una relación entre el narcotráfico y el feminicidio. Tal como en un crimen de guerra, el cuerpo de las mujeres se convierte en un territorio de venganza. Mujeres, niñas y madres de familia son secuestradas e insertadas en las líneas de cárteles. Asimismo, son asesinadas con un tiro de gracia y abandonadas en las calles. Rara vez estos delitos son analizados como una agresión de género, contrariamente son tratados como homicidios derivados de alguna actividad que realizaban las mujeres. Como vemos, el feminicidio toma nuevos tintes y relaciones con otros crímenes.

La única solución es el aumento de condenas carcelarias, pero no una modificación en los protocolos de prevención. Durante la marcha del 8M, familiares de víctimas de feminicidio plasmaron los nombres de las víctimas en la valla de contención. Más allá de vandalismo, se trató de un golpe visual, una lista interminable de la violencia contra las mujeres.

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