Feminicidio en México: el largo y doloroso camino para obtener justicia

Las familias de víctimas de feminicidio en México se enfrentan a diversos obstáculos para obtener justicia y un castigo para los asesinos
Durante 2020, 10 mujeres fueron asesinadas de forma violenta en México | Imagen: Plumas Atómicas

“Esto pudo hacerlo porque en México la vida de las mujeres no tiene el mismo valor”, asegura Araceli Osorio cuando se refiere al feminicida de su hija Lesvy. Durante 2020, 10 mujeres fueron asesinadas en México diariamente de forma violenta, siendo el feminicidio su expresión más terrible. Detrás de cada una de las mujeres cuya vida fue arrancada violentamente hay familias que incansablemente buscan justicia.

No obstante, en esa búsqueda se enfrentan a autoridades cuya respuesta es deficiente, indolente y carente de perspectiva de género. Muchas veces, no logran siquiera que las autoridades clasifiquen el asesinato como feminicidio. Otras más, esperan años para obtener una sentencia condenatoria.

Este es el caso de Araceli, madre de Lesvy Berlín Rivera Osorio, a quien Jorge Luis “N” asesinó el 3 de mayo de 2017. En entrevista con Plumas Atómicas, Aracely Osorio narró cómo ha sido este proceso que para ella se convirtió en una lucha no solo para obtener justicia para su hija sino para muchas otras víctimas de feminicidio.

Araceli Osorio, madre de Lesvy Berlín Rivera Osorio | Imagen: Andrea Murcia/Cuartoscuro

Negativa de las autoridades a clasificar la muerte como feminicidio

Familiares de víctimas de feminicidio | Imagen: Galo Cañas/Cuartoscuro

La asesora jurídica del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF), Ana Yeli Pérez Garrido, señaló a Plumas Atómicas que el largo camino para obtener justicia comienza cuando los familiares se enfrentan a la resistencia de las autoridades a clasificar la muerte como feminicidio.

Y precisamente eso es lo que Araceli Osorio vivió con el proceso de su hija. Inicialmente el feminicidio de Lesvy fue investigado como un suicidio. Esto a pesar de que los videos grabados por las cámaras de seguridad de Ciudad Universitaria mostraron evidencia que contradecía esta hipótesis.

“Encontraron el cuerpo suspendido de mí hija y lo primero que dicen y construyen es la hipótesis del suicidio. Después, con todas las herramientas y recursos que tienen esas áreas de administración y procuración de justicia, reforzaron esa hipótesis”, indicó.

Sólo después de la lucha librada por los abogados, organizaciones civiles y ciudadanos que acompañaron a Araceli, la Quinta Sala Penal del Tribunal Superior de Justicia Local, lo reclasificó como feminicidio agravado.

Insensibilidad

Manifestación en contra de la filtración de imágenes del feminicidio de Ingrid Escamilla | Imagen: Cuartoscuro

Antes de enterarse de la muerte de su hija, Araceli y el padre de Lesvy acudieron a las instalaciones de la entonces Fiscalía Desconcentrada de Investigación en Coyoacán. Esto, porque les pidieron que acudieran por el caso de una joven cuyo cuerpo encontraron en Ciudad Universitaria.

Araceli señaló que se enteró de la muerte de su hija porque personal de Atención a Víctimas de Delitos Violentos le ofreció apoyo para los gastos funerarios de su hija. Esto, sin que antes les ofrecieran apoyo psicológico previo.

“Eso fue lo más terrible, en ese momento yo les dije que porque me estaban hablando de gastos funerarios que si ellos tenían información que yo no tuviera o porque se acercaban a mí para hacer esos comentarios e inmediatamente se retiraron”, narró.

En relación a esto, Pérez Garrido detalló que las autoridades notifican a los familiares sobre las muertes de manera poco sensible.

“La forma en la que se enteran es viendo el cuerpo de sus hijas, viendo cómo quedó, o sea, teniendo que reconocer los cuerpos sin un apoyo psicoemocional, por ejemplo y a veces con total insensibilidad; hasta en la forma en la que les dan la noticia”, señaló.

Revictimización

La madre de Lesvy Osorio relató como fue el proceso de revictimización por el feminicidio de su hija | Imagen:: Cuartoscuro

Uno de los más grandes y dolorosos obstáculos que enfrentan las familias de víctimas de feminicidio es la revictimización por parte de las autoridades durante todo el proceso. Muestra de ello es la manera en la que les notifican las muertes, pero también, el cuestionamiento sobre el estilo de vida de las víctimas basado en prejuicios y estereotipos de género.

“También, se enfrentan a los estereotipos, por ejemplo, de los policías que culpabilizan o tratan de indagar en aspectos que más bien se recargan en estereotipos y no necesariamente en una investigación objetiva o una investigación lógica y científica”, indicó López Garrido.

Por su parte, la especialista en género, Leticia Sánchez García, señaló a Plumas Atómicas que esta revictimización forma parte de una violencia institucional.

“Esta es una violencia que se vive desde las instituciones y los espacios educativos. Es una violencia y revictimización basada en violencia institucional”, señaló.

Filtración de información

Se ha descalificado el trabajo de las Fiscalías durante la investigación de los feminicidios| Imagen: Cuartoscuro

La revictimización también se hace vigente a través de la filtración de información e imágenes sobre los casos de feminicidio. Esta filtración se da gracias a que policías, ministerios públicos y otros funcionarios, venden datos, muchas veces contenidos en las carpetas de investigación, a periódicos de nota roja. Tal como sucedió en el caso de Ingrid Escamilla y Lesvy Rivera Osorio.

“(…) nos comunicaron que hubo filtración de la información (..) Entonces ya habían colocado el nombre de mi hija con varias generales e información que nosotros acabábamos de proporcionar en la comparecencia”, señaló Araceli Osorio al referirse a la filtración de la información del caso de Lesvy.

Ineficacia en las investigaciones, disparidad en los análisis y pérdida de evidencia

Expertos han señalado la indiferencia de las autoridades para llevar los procesos de investigación en un feminicidio | Imagen: Cuartoscuro

Otro de los elementos que obstaculizan el acceso a la justicia en procesos de feminicidio es el relativo al desempeño de las autoridades. Es decir, las diligencias no se realizan adecuadamente y, muchas veces, hay una disparidad entre los análisis periciales y médicos que se realizan. Además, la pérdida de evidencia es otra situación que sucede, pero que no es castigada.

“(…) todas estas omisiones en las que incurren las autoridades y que hacen un camino muy difícil pues tampoco tiene sanción. Digamos, perdiste evidencia. Si perdiste los condones que estaban a un lado del cuerpo de la víctima, pues no importa, nadie te va a castigar porque hay impunidad también hacia los funcionarios públicos”, detalló López Garrido.

Aunado a esto, los familiares también se enfrentan a la indiferencia de las autoridades para llevar los procesos. Por ello, se ven obligados convertirse en parte de las investigaciones y hacer el trabajo de las autoridades.

“Tuvimos que investigar, tuvimos que informarnos, (…) que estudiar la carpeta. Tuvimos que buscar a personas que desde la solidaridad y la sororidad nos apoyaran con peritajes independientes (…) ser parte de la investigación”, detalló Araceli Osorio.

Una sentencia que quizás no llegue

Jorge Luis Gónzalez Hernández fue sentenciado a 45 años de prisión por el feminicidio de Lesvy | Fuente: Cuartoscuro

Araceli Osorio sabe lo que significa lidiar con un sistema que niega un verdadero acceso a la justicia. También sabe que muchas familias han esperado siete, ocho u hasta 14 años para obtener sentencias condenatorias en contra de los agresores. También sabe que muchas víctimas no logran siquiera la detención de los asesinos.

En su caso, está a la espera de la sentencia definitiva en contra del feminicida de Lesvy. Poco antes de la pandemia por COVID-19 un juez dictó sentencia por 45 años de cárcel a Jorge Luis “N”, pero ambas partes apelaron. Ahora, está a la espera de que la Quinta Sala Penal determine si la sentencia es justa y adecuada.

No obstante, reconoce que su proceso no terminaría ahí. Por ello, está comprometida a seguir luchando a lado de otras familias que buscan justicia para sus víctimas y, sobre todo, para que las autoridades reconozcan la gravedad de este problema.

“Esto, es una manera de seguir luchando para que se haga visible que el feminicidio es un delito muy grave, que les arrebataron la vida porque pudieron, porque pueden; porque la autoridad no está haciendo lo que debe, porque no está respondiendo de manera integral”, agregó.

La pandemia agravó el clima de impunidad

La violencia feminicida ha aumentado durante la pandemia | Fuente: Cuartoscuro

Leticia Sánchez García, señaló que la pandemia por COVID-19 no sólo agravó la violencia de género, también empeoró la procuración de justicia en casos de feminicidio. No obstante, apuntó que este empeoramiento podría explicarse también por las consecuencias de la pandemia en las mismas instituciones de procuración de justicia.

“Lo que yo sostengo es que ya existían problemas estructurales, pero son agravados con todo el contexto de pandemia, que tiene que ver con este aumento de la violencia en contra de las mujeres, pero también con las condiciones laborales que tienen en las mismas instancias de procuración de justicia porque han habido personas contagiadas”, detalló.

Finalmente, López Garrido señaló que la pandemia por COVID-19, sólo vino a “hacer más tardado lo que de por sí ya era”. Sin embargo, también reconoció que las instituciones públicas “no la están pasando bien” en estas circunstancias.

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