CNDH: Empresas despojan patrimonio de comunidades indígenas al plagiar

CNDH denuncia que plagios de empresas a indígenas es explotación

La Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) emitió la recomendación general 35 el pasado 28 de enero, en ella, documentó cómo varias empresas trasnacionales han plagiado los diseños y, con ello, la cultura de comunidades indígenas. Esto evidencia, para la CNDH, la falta de recursos institucionales y mecanismos efectivos para proteger el patrimonio indígena.

Para quienes no formamos parte de comunidades que narran sus historias y su tradición a través del bordado o de la pintura, una artesanía puede ser solo eso: un detalle hermoso en un mantel, una camisa que nos aplauden mucho, un mantel que sólo sacas en cenas especiales.

Pensados como accesorios y decoraciones, diseños y patrones indígenas pueden ser explotados en suéteres, latas de café y tapitas de labiales sin problema alguno: están en el fondo y ahí quedan, bonitos y sin el profundo peso cultural que tienen para las comunidades que fueron plagiadas

Como hemos estado reportando, y como lo señala la CNDH, varias compañías trasnacionales (Zara, Mango, Nestlé, Bola de Oro y hasta Yuya) han explotado la cultura de comunidades completas:

El despojo del patrimonio cultural inmaterial a través de la reproducción sin consentimiento de los saberes, valores, artes, dibujos, utensilios, patrones y ceremonias tradicionales que sufren los pueblos y comunidades indígenas por parte de las empresas es el resultado de la falta de protección, de la ineficacia de políticas públicas por parte del Estado mexicano para que difundan y preserven el patrimonio cultural de los pueblos y comunidades indígenas“. (Vía: La Jornada)

En la recomendación general 35, la CNDH apunta directamente a la diseñadora francesa Isabel Marant, que plagió el bordado de Santa María Tlahutoltepec, una comunidad mixe de Oaxaca, y tuvo que reconocerlo y disculparse públicamente, como el primer caso que llegó a medios, sin embargo ni fue el primero ni fue el más grave. (Vía: CNDH)

Luego de la falla de Marant, al menos cuatro marcas trasnacionales siguieron el ejemplo: sin mecanismos para multar o castigar este tipo de acciones, pareciera que lo único que tienen que hacer es pedir disculpas y, acaso, retirar de anaqueles el producto en conflicto.

Y justamente es lo que señala la recomendación de la CNDH: el Estado mexicano carece de los mecanismos suficientes o necesarios para garantizar la protección el patrimonio indígena. Más allá de mecanismos legales de protección intelectual, como la marca colectiva, los colectivos de artesanos y artistas indígenas no tienen forma de defender su patrimonio.

Desde hace años, organizaciones civiles y organismos internacionales han denunciado la explotación cultural que marcas como estas hacen de tradiciones indígenas. ¿Otro señalamiento más, ahora de la CNDH, hará la diferencia?