¿Se necesita una escuela para niños y niñas trans?

Imagen: Scott Richard/ Flickr.

Depresión, aislamiento y desertación escolar son algunas de las consecuencias que tiene el bullyng, un problema especialmente grave para los niños y niñas transexuales.

De acuerdo con un informe de la UNESCO en 2016, la violencia por la orientación sexual y la identidad de género afectó a toda la población escolar ocasionando problemas en el desarrollo personal y en la convivencia escolar.

Como consecuencia de este problema, se ha creado en Santiago de Chile la primera  ‘escuela trans’ de América Latina, la cual busca hacer un lugar seguro para los niños y adolescentes transexuales que hayan sufrido marginación en su entorno escolar debido a su condición de género.

Una veintena de menores de entre 6 y 17 años acuden a  la escuela que lleva el nombre de la activista muxe oaxaqueña Amaranta Gómez Regalado.

Evelyn Silva, presidenta de la Fundación Selenna, dijo cuando se inauguró la escuela en 2018:

“El nombre de la escuela responde a una necesidad de entregar a los niños un referente donde puedan mirarse y salgan de la nube gris que la sociedad pretende rodearles, con el prejuicio de solo tener la posibilidad de ser estilistas o trabajadoras sexuales”.

 

La escuela Amaranta Gómez Regalado es un proyecto que se ideó a finales de 2017 por la fundación Selenna, una organización chilena que busca proteger los derechos de los niños y niñas trans, pero que se concretó hasta el 2018.

Los profesores trabajan gratis y la cuota mensual es la mínima posible, pues no quieren que la economía familiar sea un impedimento para que los jóvenes estudien en la escuela.

La escuela no está adscrita al Ministerio de Educación de Chile, por lo que la enseñanza más bien prepara a los niños para aprobar un examen libre diseñado por la dependencia para cada nivel escolar.

Además de materias como lenguaje, matemáticas, ciencias e historia, se imparte arte, inglés, fotografía y teatro, contenidos que según Silva permitirá a los y las estudiantes:

“Desarrollar una visión crítica y constructiva de sus propios procesos, instancias que les permitirán convertirse en agentes de cambio con una riqueza de diversidades sociales, de género y socioculturales, única en Chile y América Latina”. 

Con información de Oveja Rosa y AP.