¿A quién debes llamar en caso de una violación?

Paramédicas de la Cruz Roja nos explican el por qué la primera línea de atención debería ser médica
(Imagen: Pixabay)

Cuando acontece una violación sexual contra alguna mujer, generalmente se llama primero a la policía. O, si la llamada se realiza al 911, los operadores envían una patrulla en primera instancia. Sin embargo, la Cruz Roja considera que la primera línea de atención a las víctimas de agresión sexual, debiera ser médica.

La delegación de la Cruz Roja en la Ciudad de México, creó el Protocolo de atención prehospitalaria a víctimas sobrevivientes de violencia sexual, que comenzó a implementarse en la entidad durante la segunda mitad del año 2020, y ya forma parte de la capacitación de los de socorristas.

El protocolo es iniciativa y creación de Mariana Sierra y María de la Paz Villalonga, paramédicas técnicas en urgencias médicas de dicha institución. Y es el primero en su tipo en todo el país. Mariana explicó para Plumas Atómicas:

Mariana es una de las autoras del Protocolo de atención prehospitalaria a víctimas sobrevivientes de violencia sexual de la Cruz Roja (Imagen: Paola E. González)

“La violencia sexual no se veía como algo que ameritara una preparación específica para los profesionales de la salud en el ámbito prehospitalario, se veía más bien como algo tangencial. Como: ‘Tengo a una paciente con lesiones y, además, sufrió violencia, pero eso no me toca a mi’. El objetivo de este protocolo es que la violencia sexual no se vea separada de la emergencia que nosotros estamos atendiendo sino que es una emergencia en sí misma.

“Todas las acciones que se detallan en el protocolo están orientadas a reparar la autonomía, la dignidad y el control de la persona sobre su propio cuerpo. Se fundamentan en cuatro pilares: el primer pilar es la atención médica, el segundo son los fundamentos legales, el tercero es el acompañamiento psicosocial y el cuarto pilar es la perspectiva de género.”

Este nuevo procedimiento pone atención especial en la detección de señales de alerta para identificar posibles casos de abuso o agresión sexual, que no sean reportados como tal. Considera la forma en que los paramédicos deben llevar a cabo la valoración, aproximación y comunicación con la víctima; desde la escucha activa hasta cómo hacer el interrogatorio, la exploración física de la paciente y la seguridad de la escena para preservar las evidencias de la agresión. Asimismo, procura que quién provea la atención médica sea una persona de la misma identidad de género que la víctima e indica la manera en que debe realizarse el registro de los casos.

María es coautora del Protocolo de atención prehospitalaria a víctimas sobrevivientes de violencia sexual (Imagen: Paola E. González)

Ahora los socorristas cuentan con el respaldo de bibliografía tanto médica como legal para poder exigir a médicos y hospitales la atención de las víctimas de agresión sexual, aunque éstas no tengan lesiones visibles.

“Y es una cosa que tenemos que improntar en la mentalidad de las nuevas generaciones, que la salud no solamente es cohibir una hemorragia, es mitigar el dolor físico con un analgésico sino también es velar por esta parte de la integridad y la dignidad de la persona. Muchísimas veces vamos a llegar con una víctima de agresión sexual y no vamos a notar ninguna inestabilidad hemodinámica, no vamos a ver lesiones aparentes dentro de la paciente pero ella requiere de la restauración de la salud”, aclara Manuel Muñoz, integrante de la Coordinación Estatal de Socorros.

Para el diseño del Protocolo de atención prehospitalaria a víctimas sobrevivientes de violencia sexual de la Cruz Roja, las autoras consideraron tanto las leyes mexicanas como los acuerdos internacionales en materia de Derechos Humanos. Además contaron con la participación de expertos en varias áreas de la salud, como la ginecología y la psicología, así como de especialistas en leyes.

(Imagen: Paola E. González)

Incluso fueron asesoradas por integrantes de organismos dedicados al trabajo humanitario, como Médicos sin fronteras y la Agencia de la ONU para los refugiados, mejor conocida como ACNUR.

De acuerdo con María de la Paz Villalonga, el protocolo retoma las experiencias de atención médica en las zonas de conflicto, “en estas zonas hay muchísima experiencia sobre el tema de la agresión sexual y la violación, respecto a la revisión y la atención del cuerpo de una víctima, en el cuidado. A nosotras nos parecía súper importante el trato emocional y psicológico por el estrés al que están sometidas estas víctimas”.

La intención del protocolo es brindar una atención integral a las víctimas de violación, en su mayoría mujeres.

La Cruz Roja busca que la atención médica sea el primer paso en caso de violación (Imagen: Paola E. González)

“Lo que se busca en cuanto a la atención es el enfoque hacia la víctima. Es más una cuestión de saber observar, de saber entender a la persona, más que una denuncia a gritos. Tú no llegas a una escena y te dicen ‘atiéndeme, fui violada’. No es tan sencillo decirlo. En muchas ocasiones puede ser que el agresor esté presente y que nos estén llamando por la urgencia médica como tal: algún dolor físico, hemorragia, golpes o cualquier emergencia médica derivada de la agresión sexual, pero que dicha agresión no sea reportada como tal”, afirma Claudia Arroyo, Coordinadora Estatal de Capacitación.

La cifra negra de la violencia sexual en México

(Imagen: Paola E. González)

Los delitos sexuales suceden a diario en México. El problema se agrava cuando el machismo, aún imperante en la sociedad mexicana, los invisibiliza tal y como ha sucedido con los feminicidios. Las personas violentadas callan por vergüenza, miedo y desconfianza hacia el sistema.

En las últimas semanas, los casos de los youtubers mexicanos Rix y YosStop, ambos involucrados en asuntos de agresión sexual a menores, son muestra clara de la situación a la cual nos enfrentamos.

El ocultamiento de las violaciones provoca que las víctimas no sean identificadas ni atendidas debida y oportunamente, que las agresiones no se denuncien y, de hacerlo, que no se investiguen. Mientras, los violadores permanecen activos e impunes.

Gracias a los datos arrojados por la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, el centro de investigaciones México Evalúa pudo determinar que 84 mujeres fueron violadas cada hora en la República Mexicana, durante los últimos seis meses de 2019. En ese período, cuatro de cada diez mujeres sufrieron algún tipo de violencia sexual, ya sea acoso, hostigamiento, abuso, intento de violación o violación. En total seis millones de víctimas.

(Imagen: Paola E. González)

Las cifras de este tipo de violencia resultan alarmantes, tanto como el silencio y la impunidad. Puesto que de esos seis millones de delitos sexuales, menos del 1% fueron denunciados en el Ministerio Público o son materia de alguna averiguación judicial. Un ejemplo son las 2 mil 364 carpetas de investigación abiertas por violación, en 2019, de los 363 mil 768 casos totales detectados por la ENSU.

Durante 2020, el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, registró 16 mil 543 víctimas de violación. Sin embargo, entre las más de 16 millones 200 mil llamadas realizadas al 911 a nivel nacional en ese año, sólo 3 mil 554 se indicaron como incidentes de violación; además de los 5 mil tres reportes por abuso sexual y los otros 8 mil 376 reportes por acoso u hostigamiento sexual.

Cabe señalar que Nuevo León, Ciudad de México y Chihuahua aparecieron como las entidades con mayor registro de incidencia en estos delitos. De las casi 17 mil llamadas ingresadas al 911 por agresiones sexuales, en 2020, únicamente 29 fueron atendidas por la Cruz Roja.

La atención a víctimas de violencia sexual como emergencia médica

(Imagen: Paola E. González)

En este contexto, el Protocolo de atención prehospitalaria a víctimas sobrevivientes de violencia sexual también pretende obtener un registro más eficiente de los casos. Para lograrlo es necesario reconocer a la violación y la violencia sexual en general, como urgencia médica.

De acuerdo con Manuel Muñoz, “el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública establece un catálogo de incidencias al 911. La violación no está dentro del catálogo de urgencias médicas, está dentro del catálogo de actos relacionados con la libertad y la seguridad. Estos casos deben ser tratados como urgencias médicas, deben ser llevados a un hospital. Si no se integra dentro del catálogo de la atención médica muy difícilmente van a considerar mandar una ambulancia”.

En este sentido, la coordinadora Claudia Arroyo hace énfasis en “la importancia de difundir este protocolo, que el resto de escalones de los denominados primeros respondientes entiendan el alcance de esto. De nada sirve que una víctima haga una llamada al 911 diciendo ‘me acaban de violar’, si se le manda una patrulla, donde el personal que llega son hombres que no tienen una cultura de la atención con visión de género; donde entonces por pura inercia cultural mexicana descalifiquen (la urgencia) porque la víctima está bien, no le pasa nada. Y entonces la víctima sea silenciada”.

(Imagen: Paola E. González)

La concepción de las agresiones sexuales como emergencias de salud, aún sin lesiones que pongan en riesgo la vida, es de suma importancia. Por un lado, permitirá que todas las necesidades de las víctimas sean atendidas para el restablecimiento de la integridad física, mental y emocional de las mujeres. Y por otro, facilitará su acceso a la justicia.

Si bien los socorristas no son los responsables de determinar la existencia o no de un delito en las emergencias que atienden, sí lo son para identificar los posibles casos de violación y lograr el traslado de las víctimas a un hospital, donde un médico especializado haga el diagnóstico.

Sobre todo porque, por ley en la Ciudad de México, las víctimas deben recibir la anticoncepción para evitar el embarazo, así como antibióticos y profilaxis para prevenir el contagio de alguna enfermedad de transmisión sexual, incluido el VIH. Además porque, en esas situaciones, el médico es quien debe dar aviso al Ministerio Público de la agresión, aunque la persona afectada decida no hacer la denuncia formal.

Como todo lo concerniente a la violencia contra las mujeres, la atención médica y, en este caso, la atención médica prehospitalaria debe atravesar por un proceso de concientización y sensibilización de quienes participan en ella. Requiere del trabajo conjunto y coordinado de las instituciones de seguridad, salud, justicia y de la sociedad misma.

Con el Protocolo de atención prehospitalaria a víctimas sobrevivientes de violencia sexual, la Cruz Roja pretende impactar en las políticas públicas mexicanas que ayuden a erradicar la incidencia de los delitos sexuales contra las mujeres y también contra miembros de la comunidad LGBTTTI+.

Se espera que con la difusión del nuevo procedimiento, éste se replique en las demás entidades de la República Mexicana. Mientras tanto, pronto será implementado en la atención de mujeres víctimas de violencia sexual en la ruta migrante, una población especialmente vulnerable en el país.

En palabras de María de la Paz Villalonga, “tocar un cuerpo es un acto político. Como profesional de la salud, el compromiso es muy importante para acompañar a esa persona en el primer momento de un proceso muy largo, del intento de recuperar su derecho a la vida libre de violencia, su dignidad, su integridad y pedir justicia por eso. Para mí es súper importante tener en cuenta que a lo mejor es la única oportunidad que tiene esa víctima de empezar este proceso”.

Por: Paola E. González

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