La cacería de brujas del Siglo XXI: ‘ideología de género’ y ‘feminazis’

por Karen Cymerman

Cierto sector del Internet clama que en pleno siglo XXI se ha desatado una nueva cacería de brujas. Las “feminazis” y quienes apoyan “la ideología de género” están en contra de la “incorrección política”. Claro, que al decir que no son “políticamente correctos” se refieren a ese humor misógino, raciclasista, LGBTfóbico y capacitista que no cuestiona al poder, sino que reproduce discursos que normalizan la violencia sistémica. Parecería que estamos viviendo un deja vú de la verdadera época de la cacería de brujas… pero no exactamente como se plantea en redes:

Las viejas brujas

Aproximadamente, medio millón de personas fueron asesinadas en Europa entre los siglos XV y XVII, según el antropólogo Marvin Harris —padre del materialismo cultural— en su libro Vacas, Cerdos, Guerras y Brujas.

Harris explica que la cacería de brujas era una respuesta a los levantamientos militar-mesiánicos, dirigidos contra el monopolio de la riqueza y poder de las clases gobernantes. De hecho, fue precisamente durante la oleada de protestas contra las injusticias sociales y económicas que la brujería tomó auge.

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El mecanismo de la Inquisición consistía, no en exterminarlas, sino en producir sistemáticamente más brujas: los juicios de las personas acusadas concluía cuando éstas delataban a uno o dos participantes más de un supuesto aquelarre.

Así, el pueblo dejó de exigir la redistribución de la riqueza y se concentró en denunciar a las brujas, que indiscutiblemente eran culpables de sequías, muerte de gallinas o hasta granizadas.

La manía de la brujería dispersó y fragmentó todas las energías latentes de la protesta, desmovilizó a los pobres y desposeídos, aumentó la distancia social, les llenó de sospechas mutuas, enfrentó al vecino contra el vecino, aisló a cada uno, hizo a todos temerosos, aumentó la inseguridad de todo el mundo, hizo a cada uno sentirse desamparado y dependiente de las clases gobernantes, y centró la cólera y frustración de todo el mundo en un foco puramente local”, precisó el antropólogo.

Las nuevas brujas 

Más de 400 años después, los grupos de poder —ante la falta de verosimilitud que representan las brujas por su carácter sobrenatural— han tenido que crear nuevos mitos para conservar su posición.

Hace unos meses se hizo viral el video de unas feministas que vertían cloro en la entrepierna de los hombres que hacían manspreading en el metro. Al poco tiempo se reveló que era propaganda rusa anti feminista que convenientemente se lanzó al mismo tiempo que Vitaly Milonov (el diputado que propuso y logró que se aprobara una ley en contra de “la propaganda LGBT”) exigiera la persecución penal de las activistas por los derechos de las mujeres.

Video viral de mujer ‘atacando’ hombres en el metro no sólo es falso: es propaganda rusa

Jair Bolsonaro, no sólo aprovechó el escándalo de corrupción de Lula da Silva para llegar a la presidencia de Brasil, además fue el candidato que se apoyó en un discurso racista, homofóbico y misógino que brindó cierta seguridad al sector más conservador de la población sobre la amenaza que representa “la ideología de género” para la familia. Que sea un tanto ilógico pensar que la aceptación de la diversidad es más peligrosa que una dictadura genocida es otro tema por completo.   

El País, reportó que previo a los comicios, WhatsApp se convirtió en uno de los canales por donde más se distribuía la propaganda política de ultraderecha. Entre las fake news que estuvieron circulando se encontraba: la distribución de “un kit gay” para niños de 6 años en las escuelas o que Haddad defendía “el incesto y el comunismo; el candidato del PT legalizará la pedofilia”.

Jair Bolsonaro: el fascista que será presidente de Brasil

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue comparado con Hitler durante las campañas electorales del 2016, gracias a que su estrategia se basó en señalar a los migrantes como uno de los principales obstáculos para el país.

Este año, durante las elecciones intermedias, los medios de comunicación estuvieron particularmente pendientes de la caravana migrante, a pesar de que ésta ocurre todos los años. Conspiranoia aparte, resultó consistente con el discurso xenofóbico característico del líder naranja.

Además, medios de comunicación como RT Play señalaron la oleada de fake news que rodearon el suceso: desde insinuaciones de islamistas infiltrados entre el grupo de migrantes y empresarios (o ya de plano Venezuela) detrás de la movilización, hasta las “epidemias peligrosas” que traían consigo.

La ultraderecha no puede quemarnos, pero puede hacer que dejemos de exigir la redistribución de la riqueza y la eliminación de cualquier forma de opresión y violencia alimentando nuestra percepción sobre la otredad con discursos de odio, porque es cuando empezamos a vernos como “otros” que somos capaces de pedir que se nos lleve a la hoguera.

Los inquisidores cazaban brujas; los fascistas, minorías. Las brujas no existen. Las “feminazis” y la “ideología de género”, tampoco. Los migrantes no representan un peligro. Pero sí existe una clase gobernante que necesita turbas iracundas dispuestas a quemar monstruos mientras ellos y su poder permanecen incuestionables.

Por: Redacción PA.