Jair Bolsonaro: el fascista que será presidente de Brasil

Con más del 55% de los votos en la segunda ronda de elecciones, el ex capitán del ejército brasileño y diputado más ruidoso que efectivo, Jair Bolsonaro será el futuro presidente de Brasil. Su fascismo declarado, las constantes declaraciones homófobas, misóginas y racistas y su propio pasado militarista son tan sólo parte de las razones por las que su victoria es un foco rojo en una región con una historia tan sangrienta como autoritaria.

Las elecciones presidenciales en Brasil fueron no sólo una tormenta perfecta, sino el escenario de todo lo que podría salir mal con un ejercicio democrático: mientras el principal contendiente del partido en el gobierno, Lula, fue sentenciado a 12 años de prisión por su relación con el mayor escándalo de corrupción que ha visto América Latina, su principal contendiente, y quien será el siguiente mandatario, Jair Bolsonaro, fue apuñalado en medio de un evento de campaña.

Como ha ocurrido en las últimas elecciones en todo el mundo, el voto de castigo y las “fake news” se convirtieron en un elemento decisivo para la victoria de Bolsonaro. Pero también es gracias a una clase media joven que no tiene recuerdo ya de la más reciente dictadura militar brasileña, derrocada en 1985.

Esa misma dictadura de la que Bolsonaro formó parte como capitán del Ejército y de la que ha dicho en más de una ocasión que uno de sus errores fue no torturar suficiente y no ejecutar lo necesario. (Vía: BBC)

La respuesta fácil al ascenso de la ultraderecha fascista en Brasil es que es una reacción a los casi 20 años de gobierno del Partido de los Trabajadores: los dos periodos de Lula y el periodo inconcluso de Dilma. Sin embargo, como tiende a ocurrir, es un problema complejo, que atraviesa un crecimiento económico, una crisis, un escándalo de corrupción todavía abierto, una clase media sin consciencia histórica y una reacción política al reconocimiento legal y político de los derechos de las minorías. Y sí, también a una izquierda que no supo dialogar consigo misma. (Vía: New York Times)

La estrategia de campaña de Bolsonaro fue criticar al status quo: la corrupción que se investiga en el gobierno de Lula y de Dilma, en sus comentarios racistas y misóginos, pero también su apuñalamiento, las fake news que corrieron por redes como WhatsApp y el apoyo explícito de medios de comunicación “tradicionales”. (Vía: Vox)

La base de apoyo del ex capitán, como es de esperarse, se compone en su mayoría de hombres jóvenes de clase media, seguros de que hay una dictadura “pro-LGBT” siguiendo intereses oscuros. Esos miles de seguidores se han encargado de atacar en redes y en persona a periodistas y comprobadores de los dichos del ahora presidente electo.

La Asociación de Periodismo de Investigación Brasileña (Abraji, por sus siglas en portugués) documentó 141 amenazas contra los periodistas que cubrían a Bolsonaro, quizá el peor caso fue un tirador que disparó contra un autobús que transportaba a 28 reporteros que cubrían un evento de su contrincante, Fernando Haddad. (Vía: Vox)

Bolsonaro es tan abiertamente fascista que incluso Marine Le Pen, líder de la ultraderecha francesa, se ha desmarcado de él. Aunque se le compara constantemente con Donald Trump, éste no tiene el pasado militarista ni es el presidente de un país con un pasado tan sangriento (y tan reciente) con el ejército. Bolsonaro es peor que Trump: Bolsonaro sabe lo que hace.

Por: Redacción PA.