El arte debe ser transgresor y no pedir disculpas por ello

Si estas no son formas de "hacer arte" ¿cuáles sí lo son?
El arte debe ser transgresor y no pedir disculpas por ello. (Imagen: Twitter)

El arte, en cualquiera de sus expresiones debe ser transgesor para romper tanto sus límites com los del espectador y provocar algo más que emociones. Pero ¿la sociedad está preparada para traspasar sus límites?

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Tras la exposición de la pintura “El Revolucionario” o películas como Primeira Tentacao de Cristo exhibida en Netflix, los espectadores han comentado que esas no son formas de “hacer arte”, pues se trastocan figuras emblemáticas de la historia, la cultura o la religión.

Pues no, el arte, según Gadamer, puede ser definido como un juego, un automovimiento que se construye así mismo con el fin de representar una visión particular de algún acontecimiento, objeto de la realidad tangible e intangible.

Es decir, se trata de una representación subjetiva con distintos fines, por tanto, cada obra de arte sin importar la disciplina mediante la que sea ejecutada tiene absoluta libertad para plasmar o retratar el punto de vista de un autor.

Pero el arte no nace de la nada, se crea en un contexto histórico, económico, social, cultural y genérico que lo enriquece y diferencia de otras obras. Por ello, cada obra y creador nos muestran perspectivas y realidades que pueden parecernos cercanas, lejanas e inclusive incomprensibles.

Piensa que algunas personas se sienten más cómodas con el arte hiperrrealista o el del renacimiento, las pinturas de Miguel Ángel por ejemplo, pero algo dentro de su alma se rompe cada vez que ven una banana pegada en la pared como la obra Comedia de Maurizio Cattelan.

Gracias a esa naturaleza, el arte no sólo nos sirve para conectarnos con otras realidades, también puede llevarnos a cuestionar el mundo en que vivimos, lo que pensamos de nuestras sociedades y nuestros actos. En consecuencia, también se vincula con movimientos sociales y protestas, pues es una de las formas más sublimes de problematizar los sucesos más horribles del mundo.

Si tenemos suerte, la inteligencia suficiente, una obra de arte bien ejecutada puede ayudarnos a replantearnos como seres sociales. pero ¿la tenemos? en este punto muchos dirían que el arte es polisémico, por tanto, siempre tendrá algo que decirle a su público.

(La Revolución. Imagen: Fabián Cháirez)

Otros más comentarán que el arte sólo puede ser apreciado por quienes tienen una preparación para ello. Decir que sólo algunos pueden entenderlo es clacismo, pues el arte siempre nos dirá algo no sólo sobre la obra, sino de nosotros y nuestras capacidades intelectuales y emocionales.

Piensen en la última pieza de arte que hayan visto y le haya desagradado a tal grado que negaran su estatus de arte ¿Lo pensaron por que algo en la obra los incomodo? ¿porque planteó algo en su mente que hasta ese momento era impensable?

Ilustración de Jovan Israel( Imagen: TimeOut)

El sonado caso de la pintura La Revolución hizo a muchos enfrentarse con su misoginia y machismo interiorizados, tanto espectadores como críticos de la talla de Avelina Lésper utilizaron adjetivos como ridículo o denigrante el mostrar a un personaje histórico como Zapata alejados de los roles de la masculinidad convencionales.

Porque nadie dijo que se tratara de un Zapata gay o totalmente afeminado ¿sólo por llevar tacones y estar en un fondo rosa es afeminado?, ¿por tener esa postura y mostrarse desnudo era gay?

Esas son preguntas más interesantes que ponerse a discutir por qué sí o no lo consideran arte, porque sí lo es. El arte LGBT, por su parte, retratará concepciones y vivencias desde lo queer, el lesbianismo, la bisexualidad y la transexualidad, vivencias que al ser visibilizadas, rompen esquemas, muchas de las veces, de forma violenta.

Ahora bien, los creadores retaran perspectivas basadas en un contexto una visión de vida, afortunada o desafortunadamente sí existen obras que propagan discursos de odio o misoginia, pues son un producto cultural de su tiempo.

Pensemos en series de televisión o películas que una y otra vez nos exponen roles machistas o que se posicionan en contra de la comunidad LGBT. Vamos aun más lejos y pensemos en las pinturas de castas que, sin proponérselo, reflejan el racismo y clasismo de la época novohispana.

Pintura de castas. (Imagen: Twitter)

Genuinamente podemos afirmar que esas pinturas no revelan lo mismo en la actualidad que en el tiempo que fueron creadas, ni dirán lo mismo cuando nosotros perezcamos.

Sin embargo, su sola presencia, probablemente, ayudará a otros a cuestionarse las relaciones interraciales , por ejemplo. El arte, si quiere mover o romper paradigmas, necesita ser incómodo, hacernos sentir que algo está fuera de lugar.

Muchas veces seremos nosotros o nuestros prejuicios lo que sean perturbados, en otras tal vez sean las visiones en la obras.

Pensemos en el arte feminista de los años 80, el cual abordaba la experiencia de las mujeres como seres sociales. Temas como la maternidad, el trabajo doméstico, rituales culturales como las quinceañeras retratados por Maris Bustamante y Mónica Mayer y Herminia Dosal,mujeres, artistas visuales y feministas que innovaron la escena y escandalizaron a la sociedad de su tiempo.

Ellas fundaron el primer grupo de arte feminista en México: Polvo de Gallina Negra en 1983. Uno de sus performances principales fue: Polvo de Gallina Negra para hacerle el mal de ojo a los violadores, realizado En el Hemiciclo a Juárez.

Polvo de Gallina Negra para hacerle el mal de ojo a los violadores. (Imagen: Twitter)

Vestidas de brujas y junto a calderos, las artistas prepararon una receta para defenderse se los violadores, que posteriormente repartieron en sobrecitos. Éste no ha sido el único nicho de arte feminista en México, pues el movimiento también se ha diversificado, pensemos ahora en las pinturas con menstruación.

Arte menstrual de Vanessa Tiegs. (Imagen: Twitter)

El arte con menstruación podría rastrearse hasta Nueva York bajo la ejecución de Vanesa Tiegs y su obra Menstrala en la que realizó pinturas con arte menstrual. Esta técnica ha sido replicada en todo el mundo teniendo detractores y admiradores.

Inclusive se abrió un nicho de artistas que retrataban a través de la fotografía la menstruación. Muchas personas calificaron este acto como impúdico, desagradable y no arte, pero esas reacciones lograron su cometido: visibilizar la menstruación, enfrentar a los cuerpos no menstruantes ante esa realidad.

Las representaciones artísticas existen sin importar a quien  pueda incomodarle, por ello existe la diferencia entre la libertad de expresión y la agresión. La libertad de expresión nos permite crear y plantear posturas y, con base en ellas crear nuevas.

Por su parte la agresión sólo intenta invalidar tanto una obra como una postura sin argumentos teóricos o artísticos. En suma, el arte necesita ser transgresor para mover al mundo, solo si ese es su propósito.

¿En verdad un paisaje bonito con un lago y unos patitos nos harían cambiar como sociedad?