Coronavirus: las ballenas se regodean en el silencio de los mares

Por la cuarentena, el ruido ha disminuido drásticamente y eso ha favorecido la comunicación de las ballenas
(Imagen: Pixabay)

Los efectos en el medio ambiente y la naturaeza por el confinamiento y la cuarentena por la pandemia provocada por el nuevo coronavirus que causa COVID-19 han sido palpables en las ciudades. Y, un estudio que también han tenido un impacto en los mares, ya que la disminución de la contaminación acústica ha favorecido a las ballenas.

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Los investigadores están estudiando las señales de sonido de las profundidades de los mares y océanos, provistas por el observatorio Ocean Networks Canada, ubicado cerca del puerto de Vancouver, y encontraron una drástica disminución en los sonidos de baja frecuencia asociados con los barcos.

“En general, sabemos que el ruido submarino a esta frecuencia tiene efectos en los mamíferos marinos”, dijo David Barclay, profesor asistente de oceanografía en la Universidad Dalhousie y autor principal de un artículo que revisa los fenómenos. (Vía: The Guardian)

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“Ha habido una caída constante en el ruido desde el 1 de enero, lo que ha supuesto un cambio de cuatro o cinco decibelios en el período hasta el 1 de abril”, dijo. Los datos económicos del puerto mostraron una caída de alrededor del 20% en las exportaciones e importaciones durante el mismo período.  (Vía: The Guardian)

Esta reducción en el tráfico en el océano por la pandemia de coronavirus hizo que los expertos se preguntaran por los efectos que tiene en la vida marina. Les está brindando la oportunidad de estudiar a los animales y su reacción ante el ruido, como es el caso de las ballenas.

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“Tenemos una generación de ballenas jorobadas que nunca han conocido un océano tranquilo”, dijo Michelle Fournet, acústica marina de la Universidad de Cornell, que estudia las ballenas jorobadas en el sureste de Alaska, cuyo trabajo ha demostrado que las ballenas alteran su comportamiento de llamada en respuesta a un océano ruidoso. (Vía: The Guardian)

“Espero que lo que podamos ver sea una oportunidad para que las ballenas tengan más conversación y una conversación más compleja,” explicó Fournet.

Así que los científicos están tratando de aprovechar que los océanos son más silenciosos para poder recolectar datos del este fenómeno.

“Tenemos este experimento natural en curso,” dice Nathan Merchant, un experto en bioacústica en el Centro de Ciencias del Medio Ambiente, Pesca y Acuicultura del gobierno del Reino Unido (Cefas por sus siglas en inglés). “Por supuesto, es una crisis terrible, pero podríamos seguir y ver los datos para descubrir qué efecto está teniendo.” (Vía: The Guardian)

Con información de The Guardian