¿La sumisión sexual y el feminismo son compatibles?

¿En verdad es mi cuerpo y mi decisión?
¿Existe una libre elección dentro del patriarcado? (Imagen: Pixabay)

Existen diversas prácticas sexuales que conllevan cierto grado de violencia. Se trata del bondage, la disciplina y la dominación , la sumisión y el sadomasoquismo, En suma, el BDSM. Colectivos feministas y activistas han discutido si realmente existe una conexión entre el pensamiento político de la liberación de la mujer y las prácticas sexuales que derivan en distintos tipos de violencia física, psicológica y sexual.

¿Mi cuerpo mi decisión?

Entre las diferentes ramas del feminismo y los movimientos de la liberación femenina siempre se habla de la libre elección. Aparentemente, cualquier acto de dominación y violencia pierde dicha condición si se elige. En este sentido, una mujer puede hacer de sí  y su cuerpo un objeto de consumo si así lo desea. Una mujer puede someterse al maltrato físico, psicológico y sexual  y ninguno de los actos violentos es considerado una agresión.

Violencia física durante el sexo y el feminismo. (Imagen: Pixabay)

Dentro de un sistema, y uno como el patriarcal, ninguna decisión es libre. El cuerpo de la mujer siempre ha sido un objeto de consumo, de allí que, la hipersexualización sea enseñada a las mujeres desde que son niñas. Éstas aprenden a cosificarse y, en menor o mayor medida, a emplear tanto su belleza como su cuerpo para conseguir bienes materiales,  psicológicos y emocionales. Sólo pensemos en el éxito del OnlyFans como un trabajo sexual.

Criadas en un sistema heterosexual, se habla más del placer masculino que del  femenino. Muchos hombres y mujeres aprenden de sexualidad mediante la pornografía. Estos videos emulan violaciones tumultuarias, golpizas y actos agresivos. Asimismo, representan cuerpos irreales y modificados para ser visualmente atractivos. Esta distorsión de la sexualidad podría crear una delgada línea entre el placer y el dolor. También normaliza las agresiones sexuales, de manera que, cada vez se buscan imágenes y sensaciones más fuertes y agresivas.

La mujer vive un proceso de autoconocimiento sexual. Poco a poco se habla tanto de la masturbación como del placer sexual femenino.  De allí que las mujeres busquen métodos de placer ya sean físicos o psicológicos. Sin embargo, parece que estos se apegan a la crueldad y la violencia. Muchas buscan ser atadas, golpeadas y dominadas por su pareja sexual pensando que el consentimiento elimina la violencia.

Lo personal es político, principio del feminismo

El feminismo es un movimiento político que busca la liberación de las mujeres de todos los tipos de violencia. A nivel internacional el feminicidio, la violación y la trata de personas son delitos que rebasan a las autoridades. Normalizar la violencia sexual consentida aporta a la cultura de la violación. ¿Podemos aportar a la cultura de la violación y ser feministas? Cual sea la respuesta,  no todas las mujeres tienen que dominarse feministas. Cada una puede dirigir su sexualidad y pensamiento político como crea adecuado.

¿La violencia sexual y el feminismo son compatibles? (Imagen: Pixabay)

 

Sin embargo, el feminismo, dentro de sus diferentes ramas, es un movimiento colectivo. De manera que, este lucha contra la violencia sexual en cada una de sus formas. En el BDSM existen golpes; cachetadas, insultos. Hay quienes se queman cortan e incluso hay quienes mueren durante estas sesiones sexuales. En sitios como Reino Unido se han suscitado casos en los que las mujeres han muerto durante las sesiones sexuales. Sus parejas no son condenadas, pues las mujeres así lo quisieron. Desde hace cinco años hombres de siete a 17 años fueron acusados de asesinar a una mujer, pero fueron liberados de cargos o fueron culpados por homicidio involuntario. ¿Cuáles serán las consecuencias de consentir y normalizar la violencia sexual?

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