Niño migrante usa botellas de plástico para nadar de Marruecos a Ceuta

Los militares españoles lo enviaron de vuelta a su país en cuanto logró llegar a la playa
Al llegar a la playa, los oficiales españoles lo detuvieron para enviarlo de vuelta a Marruecos. | (Imagen: Twitter @julioalbarracin)

Durante los últimos días, numerosas imágenes han dado cuenta de la crisis migratoria que atraviesa Ceuta, territorio español en frontera con Marruecos. En esta ocasión, un niño migrante atravesó el mar nadando con ayuda de unas botellas de plástico como salvavidas. Si bien se llevó a cabo su detención, su acto ya ha dado la vuelta al mundo.

La situación migratoria entre el país africano de Marruecos y la nación española se encuentra en uno de sus puntos más severos de la actualidad. Desde el inicio de la semana, 8 mil personas cruzaron la frontera de forma ilegal por vía terrestre, con ayuda de pequeñas naves, o bien, nadando de extremo a extremo. De estos miles de migrantes, se estima que mil 500 son niños y adolescentes.

Entre todas estas personas se encontraba el menor de edad; el pasado miércoles, ató a su cuerpo algunas botellas de plástico y llegó a territorio español por medio del mar sin ninguna compañía. Afortunadamente, llegó ileso a la playa El Tarajal, la cual trató de cruzar descalzo; sin embargo, no logró huir de los elementos de seguridad españoles, quienes llevaron a cabo su detención.

El joven lloró al llegar nadando hasta la costa, tras percatarse de que sería devuelto a Marruecos. |(Imagen: Twitter @LaOpcion)

La presente situación migratoria coincide con una crisis diplomática entre ambas naciones. En efecto, España recibió en su territorio a Brahim Ghali, líder del Frente Polisario, para ser tratado por cáncer y por covid-19. Ghali busca la independencia del Sahara Occidental, territorio que se encuentra en manos de Marruecos desde 1975 (la Organización de las Naciones Unidas considera que la presencia marroquí en el territorio es ilegal).

El caso del menor se suma a otras historias, como la del abrazo entre un migrante de Senegal y una voluntaria de la Cruz Roja. Luego de que su unión diera la vuelta al mundo, ambos recibieron comentarios xenófobos, racistas y misóginos. Las agresiones llegaron a tal punto que la joven tuvo que cerrar sus cuentas personales para poner fin al acoso.

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