AMLO es libertino.. ¿porque su hijo se pinta el pelo?

Otra vez la discusión de la transición pasó de la revisión de propuestas, nombramientos y propuestas para el siguiente sexenio a… bueno, un señalamiento no sólo bajo sino cruel: de nuevo, varios usuarios de redes sociales están atacando al hijo de Andrés Manuel López Obrador por el nuevo color de cabello que mostró al llegar la tarde de ayer a la casa de transición en la colonia Roma de la CDMX.

No pasaron ni unos días luego de las elecciones del primero de julio y los comentarios contra el hijo menor de López Obrador, Jesús Ernesto, se multiplicaron por el color de su cabello. Desde apodos clasistas hasta comparaciones con una ‘verdadera’ familia presidencial como la de Enrique Peña Nieto.

Aunque el ataque político era evidente, no lo era tanto la razón de la comparación o del ataque contra el hijo menor del presidente electo. Como te lo explicamos entonces, una explicación de tantas es el clasismo en buena parte de la sociedad mexicana: la clase política es vista no como un espejo de la mayoría de la sociedad, sino ‘lo que puede llegar a ser’: los López no son algo que ‘podamos ser’, sino lo que ya somos.

Atacar niños no es ‘crítica válida’, menos aún si lo haces desde tu clasismo

Bueno, pareciera que, como ocurre casi siempre con el chismerío político, el argumento ha dado la vuelta completa. Ahora, porque Jesús Ernesto llegó a la casa de transición de López Obrador con el cabello rojo, pareciera que el presidente electo es la personificación del libertinaje y la pérdida de los valores occidentales, ya saben: un ‘progre’ más.

Claro, muchos de los que comentan dicen hacerlo porque ‘están preocupados por el niño’, de la misma forma como critican la ‘capacidad’ de una madre soltera: lo que menos importa es Jesús Ernesto, pues es el objeto de su ataque, sino ‘demostrar’ la incapacidad de su padre a partir de… ¿el color de su cabello?

Como ya lo ha dicho el Conapred, la Red por los Derechos de la Infancia y muchas otras organizaciones, los hijos de nadie deberían de ser víctimas de ataques por la situación política de sus padres. Menos aún cuando una falsa preocupación por el niño.

Si algo resulta fascinante de este proceso de transición es que, aunque de verdad hay muchísimos temas que revisar, propuestas que discutir y promesas que se deben vigilar, esto sea el tema que los preocupa.

Por: Redacción PA.