Violencia política de género: por qué no es defensa ante cualquier acusación

Este martes, la titular de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) Rosario Robles compareció ante la Cámara de Diputados por supuestos desvíos de recursos públicos documentados en ‘La Estafa Maestra‘. La comparecencia duró siete horas, durante las que Robles respondió con evasivas a los cuestionamientos y argumentó ser víctima de violencia política de género.

Pero, ¿qué es la violencia política de género? ¿Aplica en el caso de la investigación a Rosario Robles?

Violencia política de género, INE, Mujeres

De acuerdo con la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), la violencia política contra las mujeres puede definirse así:

“Todas aquellas acciones u omisiones de personas, servidoras o servidores públicos que se dirigen a una mujer por ser mujer (en razón de género), tienen un impacto diferenciado en ellas o les afectan desproporcionadamente, con el objeto o resultado de menoscabar o anular sus derechos político-electorales, incluyendo el ejercicio del cargo. La violencia política de género puede incluir violencia física, psicológica, simbólica, patrimonial, sexual, económica o feminicida”.

Cuando fue cuestionada por la diputada ciudadana y feminista Martha Tagle, Rosario Robles argumentó que su nombre era el único mencionado de entre un grupo de personas involucradas en el presunto desvío de recursos:

“¿Se acuerda usted del nombre de alguno otro de los funcionarios o de alguno de los rectores? ¿Por qué se tomó la decisión editorial de poner el nombre y la cara de una mujer a esta investigación periodística? Eso se llama violencia política de género y usted y yo hemos luchado en contra de ello, señora diputada”.

Sin embargo, Robles ha sido criticada por su intención de usar la violencia política de género a su favor. La misma Martha Tagle le respondió durante la comparecencia:

“Del ya famoso ‘no te preocupes, Rosario’ tenemos que pasar al ‘no te equivoques, Rosario’. La condición de género no nos exime de asumir nuestras responsabilidades en el cargo público y de ser señaladas por actos de corrupción”.

En entrevista con W Radio, Tagle señaló que la de Rosario Robles fue “una mala estrategia, porque fue pretender usar una condición de género para victimizarse y eludir las responsabilidades. No podemos argumentar violencia de género cuando hay corresponsabilidades por las que debe responder”.

Si bien la violencia política de género aún es un problema en México y sus manifestaciones se documentaron en el proceso electoral de 2018, es cuestionable el uso que hace Robles del término. Como señaló la diputada Simey Olvera Baustista en la Cámara de Diputados:

“Es cierto, las mujeres hemos recuperado espacios, pero usted no nos representa. […] Feminismo no es sinónimo de corrupción“.

Por: Redacción PA.