Asesinato en Reforma 222 fue un feminicidio, no un ‘crimen pasional’

Ayer 19 de marzo en Reforma 222, una trabajadora de la tienda Nine West fue asesinada a balazos por su expareja. Esa es la parte que todos saben, pero no todos están dispuestos a admitir que se trató de un feminicidio e investigarlo como tal, ni las autoridades ni muchos medios ni una parte de la opinión pública. ¿Es desconocimiento? ¿Es terquedad? ¿Es inconveniente?

Los hechos

El agresor fue al lugar de trabajo de la víctima, la atacó, se disparó en la boca y sigue en el hospital. La víctima murió dos horas más tarde por los tres impactos que recibió en el abdomen.

Al principio, cuando no se tenía toda la información, se catalogó al crimen como una “discusión”. Incluso las versiones más tempranas hablaban de una balacera producto de un robo frustrado, pues se sabía que había dos heridos y se había evacuado el lugar.

El problema empezó cuando llegó el resto de la información, pero los medios se rehusaron a recatalogar el crimen. No se trató de un pleito entre iguales, sino de un asesinato a mansalva. Este crimen tiene varios elementos que lo convierten en un feminicidio, y es importante llamarlo como tal.

¿Qué es un feminicidio?

En México, la violencia contra las mujeres alcanza niveles alarmantes que ya hemos mencionado, lamentablemente, en notas respecto a crímenes similares. Los asesinatos de hombres y mujeres se han incrementado a consecuencia de la violencia generalizada que se vive en el país, pero hay un tipo de asesinato que se ha mantenido constante y ocurre por razones distintas: el feminicidio.

El artículo 148 bis del Código Penal de la Ciudad de México cataloga el feminicidio como “privar por razones de género la vida de una mujer” y se le reconoce cuando se presente cualquiera de los siguientes supuestos:

I. La víctima presente signos de violencia sexual de cualquier tipo;
II. A la víctima se le hayan infligido lesiones infamantes, degradantes o mutilaciones, previas oposteriores a la privación de la vida;
III. Existan datos que establezcan que se han cometido amenazas, acoso, violencia o lesiones del sujeto activo en contra de la víctima;
IV. El cuerpo de la víctima sea expuesto, depositado o arrojado en un lugar público; o
V. La víctima haya sido incomunicada, cualquiera que sea el tiempo previo a su fallecimiento.

Para este delito, que merece de 20 a 50 años de prisión, se considera una agravante en el mismo artículo:

Si entre el activo y la víctima existió una relación sentimental, afectiva o de confianza; de parentesco, laboral, docente o cualquiera que implique subordinación o superioridad, y se acredita cualquiera de los supuestos establecidos en las fracciones anteriores, se impondrán de treinta a sesenta años de prisión.

Selene fue asesinada por su expareja y padre de su hija, a quien se presume había pedido el divorcio días antes. Poco antes del asesinato, recibió un mensaje escrito en un papel con una amenaza:

“No vas tú a destruir mi vida y después como si nada. Por puta te pasó esto”.

El asesinato se suma a las estadísticas de violencia feminicida contra las mujeres, que en este caso ocurrió en una concurrida plaza comercial en el centro de la Ciudad de México. El feminicidio es un problema igual de grave que los homicidios a consecuencia de la inseguridad, pero con causas distintas que deben analizarse para empezar a combatirse.

Reforma 222 crimen pasional feminicidio CDMX

¿Cómo se va a erradicar la violencia contra las mujeres si no se distingue un crimen de otro? ¿Cómo vamos a reconocer que existe un grave problema de asesinatos de mujeres, si no empezamos a llamarlo ‘feminicidio’?

En febrero, el Diario Oficial de la Federación (DOF) publicó el acuerdo entre el Consejo Nacional de Seguridad Pública, la PGR y las 32 entidades del país para iniciar la investigación de toda muerte violenta de mujeres como feminicidio. La PGJCDMX ya investiga el asesinato de Selene como tal.

No existe el “crimen pasional” en la CDMX

No obstante, los medios de comunicación han cometido una serie de errores: desde llamarlo desde una simple “riña” hasta “crimen pasional”. Esta última etiqueta implica que, al existir una relación afectiva entre agresor y víctima, el asesino sufrió una alteración temporal de la conciencia (como celos patológicos o ira desmedida) que justifica sus acciones y además culpabiliza a la víctima: un término del siglo XIX que debió haber sido desterrado del lenguaje periodístico hace mucho tiempo.

Sin embargo, en el Código Penal de la CDMX no existe una sola mención de ‘crimen pasional’. Tal cosa no existe en nuestras leyes. Para colmo, esa presunta definición, como lo explica en este artículo la investigadora de la UAM, Saydi Núñez Cetina, “contribuyó históricamente a mantener el maltrato hacia las mujeres, obstaculizando el avance hacia una justicia expedita”.

reforma 222 feminicidio crimen pasional ciudad de mexico
No existe una sola mención de ‘crimen pasional’ en el Código Penal, pero sí de feminicidio.

En México se mata a las mujeres porque son mujeres, y nombrar los feminicidios visibiliza la violencia e insta a las autoridades a tomar acciones concretas: en la Ciudad de México, el lugar donde Selene fue asesinada, hay una ola de feminicidios ante la que el gobierno se muestra renuente a declarar una alerta de género.

¿Tenía que ocurrir un feminicidio en una de las plazas más concurridas de la ciudad para que se lo tomaran en serio?

Por: Redacción PA.