Toyama: la ciudad destruida antes de Hiroshima y Nagasaki

Durante la Segunda Guerra Mundial, Toyama fue arrasada por los bombardeos de Estados Unidos
Toyama el 1 de agosto de 1945 (Imagen: Wikicommons)

No fue Hiroshima o Nagasaki, pero en muchos sentidos, incluidas las vidas perdidas, fue igual de horrible. Porque más allá de las bombas atómicas que cayeron en territorio japonés el 6 y 9 de agosto de 1945. Toyama, otra ciudad de Japón fue arrasada por terribles bombardeos el 1 de agosto.

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Toyama es una ciudad industrial y la capital de la prefectura de Toyama, que se encuentra en medio de Honshu, la isla más grande de Japón. Está en el lado frente al Mar de Japón, que los residentes en la orilla opuesta tienen la audacia de llamar al Mar de Corea. Durante la Segunda Guerra Mundial tenía una población de aproximadamente 160 mil habitantes y fue el centro de fabricación de aluminio  y acero. También, fue la ciudad sufrió el ataque de bombardeo más devastador de la guerra, a excepción de los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki.

Toyama durante el bombardeo en la Segunda Guerra Mundial (Imagen: Wikicommons)

En lugar de un espectáculo secundario sobre la destrucción de Hiroshima y Nagasaki el 6 y 9 de agosto, la destrucción incendiaria de las ciudades fue una faceta fundamental de la guerra contra Japón. Los bombardeos atómicos evolucionaron a partir de una feroz campaña de Estados Unidos para atacar y destruir ciudades enteras, con la esperanza de forzar a que los japoneses se rindieran.

Toyama se convirtió en la ciudad japonesa más bombardeada en la Segunda Guerra Mundial. Después de ser utilizada como objetivo de práctica para cuatro enormes bombas, como ensayo para el bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki, la ciudad fue arrasada casi en su totalidad.

(Imagen: Wikicommons)

A pesar de un sistema de alerta sofisticado y una década de ejercicios de defensa aérea, la llegada de una ola de bombarderos B-29, justo después de la medianoche del 1 de agosto, sumió a Toyama en el caos. Los bombarderso pesados,  173 de ellos, sólo se encontraron con fuego antiaéreo disperso cuando lanzaron alrededor de mil 500 toneladas de incendiarios sobre el centro de Toyama.

En unas pocas horas, Toyama fue envuelto por un “mar de fuego”, recordó Hideko Sudo, una estudiante que legó un relato escrito sobre su experiencia de aquella fatídica noche del 1 de agosto. Más del 95% de la ciudad fue incinerada, dejando alrededor de 2 mil 600 personas muertas. Aproximadamente, 165,000 que quedaron sin hogar, es decir, prácticamente toda la población. Muchas personas trataron de escapar del fuego saltando al río, pero el agua estaba tan caliente que de todos modos murieron por el calor.

Este mes, a 75 años del fin de la Segunda Guerra Mundial, es importante recordar que  la incineración de Toyama y otras ciudades japonesas más pequeñas fueron fundamentales en este conflicto armado, y nos da una perspectiva sobre la evolución de la guerra y el cambio de tácticas que usaron los  Estados  Unidos.

(Imagen: Wikicommons)

Pero, sobre todo, es un recordatorio de la facilidad con que las proclamaciones de las buenas intenciones de proteger a los civiles durante la guerra pueden cambiar para dar pie para que arrasen con las ciudades en las que residen. Toyama es un recordatorio de las crueldades de la guerra.