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Taylor Swift contra la industria de la música

La artista usó sus redes sociales para pedir la ayuda de sus fans.
(Imagen: Getty Images)

Taylor Swift ha decido enfrentar a la industria de la música. El jueves por la noche, Swift publicó una emotiva súplica en sus cuentas de redes sociales, alegando que Scooter Braun y Scott Borchetta le impedían interpretar sus viejos éxitos en los American Music Awards y en un documental de Netflix.

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La disputa pública de Swift con Braun y Borchetta comenzó este verano cuando Borchetta, el fundador del antiguo sello discográfico de Swift, Big Machine Records, vendió la discografía y, con él, las viejas grabaciones de Swift a Scott Braun. La venta le dio a Braun la propiedad de todos los discos que Swift hizo antes del Lover de 2019, y significó que cada vez que alguien quisiera usar uno de los viejos éxitos de Swift, tendrían que pasar por Braun.

Para Swift, la venta fue inaceptable. Braun era el manager de Kanye West cuando Kanye lanzó su infame video Famous, que presenta una imagen desnuda de Swift en la cama con Kanye.

Swift ha dicho que considera que Braun tiene la responsabilidad personal de todo el asunto, que fue, escribió este verano, “un video musical de venganza que desnuda mi cuerpo.” Swift dijo que ella trató de comprar los derechos de sus másters, pero ni Braun ni Borchetta han estado dispuestos a llegar a un acuerdo que Taylor considerara aceptable.

Entonces, para evitarlos, Swift anunció en agosto que planeaba volver a grabar todos sus álbumes antiguos a partir de noviembre de 2020, el punto en el que su antiguo contrato le permite hacerlo. El plan era que ella sería la dueña de los másters para todas sus nuevas grabaciones, y ​​cualquiera que quisiera licenciarlos podría pasar por ella en lugar de Braun.

Pero ahora, Swift dice que Braun y Borchetta se niegan a que pueda usar sus éxitos. “Scott Borchetta y Scooter Braun ahora han dicho que no se me permite interpretar mis viejas canciones en la televisión porque afirman que eso sería volver a grabar mi música antes de que me lo permitan el próximo año”, escribió. Y esa prohibición le impediría interpretar sus viejos éxitos tanto en el American Music Award de noviembre, donde Swift será honrada como Artista de la década y en un próximo documental de Netflix.

Según Swift, Borchetta solo abandonará este reclamo si Swift acepta cancelar sus planes de volver a grabar sus viejos álbumes y dejar de hablar públicamente sobre él y Braun. “Básicamente, sé una buena niña y cállate. O serás castigada,” resume Swift. “Esto está mal.”

Si el resumen de Swift es correcto, Braun y Borchetta están tratando de obtener algo de influencia contra ella después de que los venció en la corte de la opinión pública este verano. Pero Swift tiene una enorme influencia propia, en la forma de su ejército de Swifties -sus fans- dedicados, y está dispuesta a usarlo. “Aquí es donde les pido su ayuda”, escribe en su publicación. “Por favor, dejen que Scott Borchetta y Scooter Braun sepan cómo se sienten al respecto.”

(Imagen: Getty Images)

Big Machine Label Group refutó las afirmaciones de Swift en un comunicado emitido el viernes por la mañana. Alegan que no le han prohibido participar en los AMA y que, más bien Swift les debe millones de dólares. Además, se les notaba claramente molestos por que las publicaciones de la cantante reaccionaron ante su petición.

“Taylor hizo una decisión unilateral anoche de alistar a su base de seguidores de una manera calculada que afecta en gran medida la seguridad de nuestros empleados y sus familias,” se lee en el texto.

Swift no ha respondido a los doxxings de sus fans que usaron el hashtag #ISandWithTaylor, aunque eso no haya sido lo que ella haya pedido. Pero es relativamente común durante las guerras de Twitter que las figuras con muchos seguidores azucen a sus fans para ver su reacción. Sobre todo en un caso como éste, en el que la artista no es capaz de usar su propio repertorio.

La gran guerra de Taylor Swift contra Scoote y Braun se está saliendo de control. Todos están dispuestos, al menos en apariencia, a llegar hasta las últimas consecuencias. Aunque eso implique jugar rudo.