Cómo ha ido cambiando la mujer en la industria musical, por Hayde Corona

Nunca me he sentido fuera de lugar. He llegado a pensar que si alguien me dijera que sólo estoy en la industria musical porque soy una groupie me reiría mucho. Mi primer acercamiento a la música no comercial fue gracias a mi tía y desde que íbamos a los conciertos me sentía segura y feliz. Quizá sí veía más hombres en ciertos shows de punk o metal, pero yo tenía el mismo derecho de estar ahí que ellos.

Cuando decidí que quería dedicarme de lleno a esto, conocí a la editora de una revista y desde 2011 no he dejado de colaborar con ella. Ha sido un gran ejemplo para mí y siempre he admirado su trabajo y el respeto que le tienen en la industria. Alguna vez le llegué a preguntar si tuvo problemas con algún machito, pero llegamos a la conclusión de que es tonto darles importancia.

Platicando con otras mujeres que se mueven en esto me parece importante destacar que hablan de cosas como “ser necia” o “recibir alguna valoración”. Es un poco molesto pensar que para que nos tomen en serio debemos ser perfectas y demostrarle a todos que sabemos lo mismo que ellos. Incluso soportar envidias tontas cuando ven que lo puedes hacer mejor o aguantar cualquier otro tipo de hostilidad. Es verdad que una demuestra sus capacidades en cualquier área, pero es injusto cuando creen que tu problema es ser mujer. Vamos, es ridículo.

Sé que hay otras chicas que podrían sentirse intimidadas si son la única morra en el show o en la van que se va de tour por una semana. Incluso he escuchado historias donde sus familias no les permiten tener un empleo relacionado con esto por la inseguridad.

Al ver la cantidad de historias que salieron el año pasado sobre acoso, me pongo a pensar que estos miedos no son una exageración. A lo largo de estos años he hecho grandes amigos (hombres) que siempre me han hecho sentir respetada y es triste pensar que muchas otras no han corrido con esta suerte.

Aunque no puedo negar que seguimos siendo minoría, cada vez veo más chicas que dirigen su área y lo hacen muy bien. Estoy segura que de alguna u otra forma verlas en esas posiciones hará que más niñas como yo crezcan pensando que pueden ser locutoras, managers, promotoras, editoras o directoras de alguna empresa de este tipo si así lo desean. Y que si alguien llegara a decir que no saben o no pueden, no las harían sentirse menos, al contrario, sentirían pena por las personas que aún tienen pensamientos retrógradas.

Por: Redacción PA.