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Frederic Chopin: Un corazón conquistado por George Sand y robado por los nazis

A 210 año del nacimiento del virtuoso polaco, lo recordamos con estas anécdotas
(Imagen: Wikicommons)

Fryderyk Franciszek Chopin, mejor conocido como Frederic Chopin, nació hace 210 años en Polonia. El virtuoso compositor polaco murió a los 39 años, pero durante su vida dejó una vasta cantidad de obras musicales, que van desde conciertos para piano, estudios y sus aclamados nocturnos. Con una salud que siempre fue frágil, la vida de Chopin estuvo marcada por su relación con George Sand y su muerte por el destino que tuvo su corazón.

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Chopin, el patriota

Frederic Chopin era un apasionado de Polonia. Un patriota que tuvo se opuso firmemente a la invasión de los rusos y que tuvo que dejar Polonia para evitar ser apresado por sus postura revolucionaria. Este hecho marcaría la vida de Chopin, ya que toda su vida anhelaría volver a su hogar. Por  eso una buena parte de su obra, como las mazurkas, los valses, los scherzos, y las baladas están inspiradas en su natal Polonia.

Para salvar su vida, y con apenas 20 años, Chopin emprendió una gira por Europa. En 1831 llegó a París, donde alcanzaría la fama que lo haría inmortal. Fue en Francia donde construyó la reputación de su música que persiste hoy en día: delicada, de ensueño, cargada de emociones y sentimentalismo. En estos años trabó una amistad con Franz Liszt y se hizo una presencia constante entre los aristócratas y la alta sociedad parisina, que le proveía de estudiantes para poder generar un sustento, ya que su salud no era la más favorable para hacer giras.

Chopin y George Sand

A principios de 1837, Chopin cayó gravemente enfermo. Sus problemas pulmonares comenzaban a molestarlo cada vez más. Además, su prometida de toda la vida, Maria Wodzińska, había roto su compromiso por la frágil salud del pianistas. Entonces, Franz Liszt le presentó a una mujer de mucho mayor fascinación e importancia. Se llamaba George Sand. Al principio, Chopin fue rechazado por el famoso novelista fumador de cigarros y pantalones. Al carecer de las cualidades femeninas tradicionales, le preguntó a Liszt si realmente era una mujer.

Sand, nacida Aurore Dupin, era la madre divorciada de dos hijos, ya una aclamada escritora bajo su seudónimo masculino y un espíritu libre cuyos muchos enlaces incluían una aventura tempestuosa con el escritor y poeta Alfred de Musset. A pesar de las reservas iniciales del polaco, Chopin y Sand finalmente se enamoraron y comenzaron una relación.

Chopin y Sand por Delacroix (Imagen: Wikicommons)

Buscando mejorar su cada vez más deteriorada salud, en 1838, la pareja pasó tres meses en Mallorca, donde Chopin completó sus 23 preludios, así como otras obras. Fue un periodo de composición muy prolífico.  Sin embargo, el clima fue contraproducente y fue cuando se le diagnóstico la enfermedad que lo llevaría a la tumba: tubeculosis.}

Sand y Chopin regresaron a París en 1839, tras hacer varias paradas en el camino, ya que la salud de Frederic no permitía que pudiera hacer largos traslados. Durante este tiempo, George Sand se entregó al cuidado de Chopin. Fue madre y enfermera. Sin embargo, era una rebelede. Una mujer de otra época que no se conformaba con el rol de las mujeres de su tiempo. Esto fue pasando factura en su relación.

Sand terminaría por distanciarse de Chopin, cada vez más delicado y temperamental. El clavo final en su relación fue que la hija de Sand, Solange, se casó con un hombre 14 años mayor que ella, para disgusto de su madre. Chopin quiso mediar, pero lo único que logró fue que su relación con Sand llegara a su final. Un amor apasionado que terminó con una fría despedida.

A pesar del final, Chopin fue muy prolífico durante los 9 años que estuvo con George Sand. Los cuidado de la francesa le permitieron explotar su genio al máximo, y producir música maravillosa, como la Polonesa.

El corazón de Chopin

La salud de Frederic nunca  mejoró. Tras su rompimiento con Sand, entró en un periodo de decaimiento, tanto persona, como de salud y musical. Intentó reavivar su carrera con una gira por el Reino Unido en 1848, donde su patriotismo lo llevó a tocar  para refugiados polacos. Sin embargo, su vida terminó por consumirse el 17 de octubre de 1849. La enfermedad terminó por vencer al virtuoso.

Chopin en su lecho de muerte (Imagen: Wikicommons)

Cuando falleció, la hermana mayor de Chopin, Ludwika Jędrzejewicz, cumplió con su pedido: que su corazón volviera a su amada Polonia. Tomando el corazón antes de que su cuerpo pudiera ser enterrado, lo puso en en un tarro de alcohol para preservarlo. Jędrzejewicz escondió el tarro debajo de su capa, evitando a los oficiales y agentes que pudieran hacer muchas preguntas sobre la parte del cuerpo que llevaba, y pudo pasarlo de contrabando hasta la Iglesia de la Santa Cruz en Varsovia, donde fue enterrado debajo de un pequeño monumento.

Dada la popularidad de Chopin en su Polonia natal, el monumento a su corazón se convirtió rápidamente en un punto de reunión para orgullosos nacionalistas. Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis, sabiendo el poder que el legado del compositor tenía sobre la gente, robaron el corazón (además de prohibir tocar su música). Sin embargo, después de la guerra lo devolvieron.

El corazón de Chopin (Imagen: Wikicommons)

Desde entonces, el corazón de Chopin descansa en su Polonia. El virtuoso que encontró la inspiración en su amada patria, que logró trascender la muerte y que es el hijo mas querido de Polonia.