Mireles y los funcionarios misóginos en México

¿Por qué deberíamos preocuparnos más por la misoginia institucional?
Mireles y los funcionarios misóginos en México. (Imagen: Twitter)

Recientemente, el subdelegado del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) José Mireles se ha emitido opiniones misóginas, por tanto,usuarias de redes sociales han solicitado la baja de sus servicios. No sólo son comentarios desafortunados que se arreglan con una disculpa y te explicamos por qué.

Los funcionarios y representantes legales de la ciudadanía deberían ser personas instruidas en distintos aspectos y materias. De esa manera, podrían impartir y proponer políticas públicas inclusivas y adecuadas, claro está,en el caso de los diputados.

Cuando se trata de funcionarios de dependencias, debería tener una perspectiva más amplia sobre la situación económica y social de las personas que acuden a la instituciones que representan o dirigen y, de esa manera, ofrecerles un servicio digno.

En suma, tanto funcionarios como representantes son un reflejo del proyecto de Nación que es México. Por consiguiente, sus ideas y prejuicios, en mayor o menor medida, influyen en sus decisiones laborales correspondientes.

Por ejemplo: ¿qué pensaría un funcionario que hace comentarios y violentos hacia las mujeres sobre la violencia de género?, si vamos un poco más lejos nos preguntaríamos ¿qué decisiones puede tomar respecto a la legalización de las drogas o el aborto un funcionario con una visión sumamente moral y religiosa?

Por ejemplo, en Puebla algunos diputados han emitido en diversas ocasiones comentarios misóginos cuando se les cuestiona su postura política y legal en cuanto al aborto.

“Hay que pensar antes de abrir las piernas y dejarse embarazar. (Vía: El sol de México)

El anterior comentario fue emitido por el diputado local del partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Héctor Alonso Granados.

Sobre el mismo tema, Carlos Peredo Grau alcalde de Teziutlán dijo:

“A veces les digo a las muchachas: ¿Para qué quieren al marrano si sólo quieren un pedazo de chorizo o de longaniza? Porque hay mujeres tan cobardes y tan sucias que están solas y quién entra ahí, tu abuelita, vamos a llamarlas súper abuelitas, porque esas si no se dejan, esas son las de antes”. (Vía: Sin Embargo)

Poniendo en contexto los comentarios de estos funcionarios no nos resulta extraño que el aborto en Puebla esté penado hasta con ocho años de cárcel.

Ambos comentarios son reflejo de la misoginia institucional que está presente en algunos estados de la República.

¿Por qué es  preocupante la misoginia institucional?

Hace unos días Mireles llamó “pirujas” a las derechohabientes del ISSTE durante un evento. Inclusive antes de emitir el comentario el funcionario dijo que esa era su manera de hablar.

“Tenemos que atender a toda su familia y tenemos que atender a la primer, yo lo digo de otra manera, soy tierracalenteño, hay que atender a la primera piruja, a la segunda piruja, a la tercer, a la cuarta y hasta la quinta”. 

Las reacciones en redes sociales lo obligaron a disculparse. Sin embargo, su disculpa contenía aún más violencia, pues se retractaba por lo dicho justificándose mediante diversas excusas.

La primera era que el instituto pasaba por una fuerte crisis que tal vez lo hacía estresarse. La segunda, argumentando que él respeta a las mujeres porque son “buenas”, “dan la vida” y porque según su opinión, trae “alegría”.

El problema radica en que no se disculpa porque entienda que las mujeres merecen respeto por ser seres humanos, sino porque de alguna forma son funcionales en la sociedad y “aportan algo”, en este caso y según sus declaraciones: la vida, sí todo un discurso de violencia benevolente.

Bien pues el funcionario lo hizo de nuevo, llamó nalguita a una mujer, que según su relato, era la amante de un líder sindical que lo había amenazado.

“Amenazo con llevarme 25 mil personas a tomar la delegación si no le daba una base, porque había conocido una nalguita nueva. Son palabras de él, no mías. Yo las llamo de otra cosa, a lo mejor más feo, pero esas no son palabras mías, se escucha en el video. (Vía: Excélsior)

Esta segunda declaración le valió una opinión por parte del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo exhortó a pedir disculpas.

Las disculpas no son suficientes porque los comentarios misóginos, la cultura de la violación invisibilizada en el lenguaje o el lenguaje sexista emitido en medios de comunicación o por funcionarios son el reflejo de la cultura machista, que a su vez, favorece a la violencia de género.

La violencia de género no se arregla con una disculpa

La violencia de género se expresa en diferentes niveles y formas, una de ellas es el lenguaje. Mediante expresiones como: pirujas, putas, nalguitas, etcétera se hace una lista de características misóginas.

Enunciar estas expresiones es equivalente a validar que eso existe en la realidad. No existen las “pirujas”, las “nalguitas” o las “putas”, existen mujeres que toman diversas decisiones en cuanto a su vida sexual y afectiva.

Así mismo, reproducir estereotipos misóginos de la mujer ayuda a culparlas por las violencias que sufren. Es decir, se justifica que una mujer sea violada, por “ser o actuar como puta”. 

Ligado a ello se encuentra la impunidad o la lenta actuación de funcionarios y e instituciones cuando investigan casos de violencia de género.

¿Cuántas veces veces hemos escuchado: “seguro se fue con el novio”, “eso le pasó por salir sola”, “ella me provocó”? 

¿Qué distancia existe entre esas frases y las de los funcionarios? Podríamos decir que son parte de la misma violencia institucional que perpetúa la violencia de género.

Por ello es decisivo que las autoridades sean respetuosas con los derechos humanos y estén informados acerca de la violencia de género.