¿Por qué tenemos que hablar del caso de violación de Kobe Bryant?

Al recordar el legado del número 24 de los Lakers, tenemos que recordar lo bueno y lo malo
(Imagen: Getty Images)

El domingo 26 de enero de 2020, un accidente de helicóptero cobró la vida de 9 personas, entre ellas las de Kobe Bryant y su hija de 13 años, Gianna. Ante la noticia del fallecimiento del ex jugador de los Lakers, las redes sociales se inundaron de mensajes lamentando el incidente y recordando a Bryant como un héroe, como un hombre intachable. Y si bien entendemos el impacto que causó la noticia, así como la reacción en cadena que provocó, no podemos -ni debemos- dejar de hablar del caso de violación en el que se vio involucrado.

Sí, Kobe Bryant fue -y es- una leyenda de la NBA, un jugador de mil y una gestas sobre la duela, un ícono de la comunidad de Los Ángeles, un héroe para muchos niños que soñaban jugar en el máximo nivel del basquetbol. Pero también fue un hombre que fue acusado de violar a una joven y que admitió el hecho.

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Cómo decía, la muerte de Kobe Bryant nos sacudió a muchos. Me incluyo porque soy una fan apasionada del basquet desde hace muchos años. Seguí toda su carrera desde que fue seleccionado por los Hornets en 1996, hasta su último partido ante Utah en 2016. Lo vi pasar de ser ese jugador explosivo, obsesionado con la jugada espectacular a convertirse en un jugador que desarrolló habilidades que le permitieron ser el mejor jugador del mundo. Su atleticismo, talento, capacidad, gracia y elegancia lo hicieron todo un referente para generaciones que crecieron viéndolo conquistar la NBA.

Así que no nos extraña que los obituarios se enfocaran en su legado sobre las duelas, considerando que su muerte es una verdadera tragedia por las circunstancias en las que se dio. Que su hija haya muerto hizo que el impacto fuera aún mayor.

Los homenajes a Kobe Bryant no han cesado (Imagen: Getty Images)

Sin embargo, algo que ha sido una tendencia en estos mensajes es que casi todos suelen omitir el incidente de Kobe Bryant en Colorado en 2003. Cuando el estelar jugador fue acusado de violación por una joven de 19 años que trabajaba en un hotel.

Este hecho definió a Kobe Bryant, como muchos otros logros deportivos en su carrera. En un inicio, Bryan negó siquiera haber tenido contacto con ella. Pero cuando las evidencias lo señalaban (semen, las heridas en la vagina, la sangre de la joven en su ropa, las marcas de sus manos en el cuello), no tuvo más opción que cambiar su declaración, alegando que la relación sexual había sido consensuada.

Cuando el incidente trascendió a los medios, el equipo legal del jugador se encargó de revelar su nombre, exponer detalles de su vida privada y ventilar su historial psiquiátrico. Fue perseguida por los fans y por los medios. Fue juzgada y señalada. Fue condenada. Eventualmente retiró los cargos. Para muchos, significó que aceptó que nada había pasado, que todo lo había inventado o que se había equivocado. Pero tal vez lo que pasó fue que sólo tenía 19 años y enfrentarse al aparto mediático detrás de Kobe Bryant fue más de lo que estaba dispuesta a soportar. Un hombre famoso, poderoso, con dinero, con contactos. Tal vez por eso prefirió llegar a un acuerdo fuera de la corte, para tratar de dejar atrás algo que sin duda la marcó.

Cuando el incidente trascendió a los medios, el equipo legal del jugador se encargó de revelar su nombre, exponer detalles de su vida privada y ventilar su historial psiquiátrico. Fue perseguida por los fans y por los medios. Fue juzgada y señalada. Fue condenada. Eventualmente retiró los cargos. Para muchos, significó que aceptó que nada había pasado, que todo lo había inventado o que se había equivocado. Pero tal vez lo que pasó fue que sólo tenía 19 años y enfrentarse al aparto mediático detrás de Kobe Bryant fue más de lo que estaba dispuesta a soportar.

Esto nos lleva a un punto donde a muchos -o por lo menos a mí- me ha costado conciliar al atleta con el hombre. El filántropo con el acusado de violación. El padre ejemplar con el marido infiel. Por eso es llamativo que hasta un medio como el Washington Post haya suspendido a una periodista por haber replicado en sus redes sociales un articulo sobre el caso 2003. ¿Acaso por que murió está exento a qué se recuerde su admisión de lo que pasó en esa habitación en Colorado?

Bryant durante el juicio en su contra en 2003 (Imagen: Getty Images)

Se suele decir que la muerte nos iguala, pero en el caso de figuras como Kobe Bryant, parece que la muerte los santifica y los protege de todo cuestionamiento sobre su calidad como seres humanos o sus errores en detrimento del bienestar de otras personas. Es comprensible que el dolor de su muerte haya llevado a enfocarse en lo positivo, pero lo que se está haciendo es construir un mito que no corresponde necesariamente a la persona que fue Kobe.

Es por eso que deberíamos usar esta oportunidad para reflexionar sobre nuestros héroe y el pedestal en el que los ponemos. Es el momento de considerar sí no es el momento de entender que las figuras públicas son falibles, son humanas y que de sus historias de vida podemos aprender lecciones si tenemos la suficiente apertura de mente para contar las cosas como son.

En este caso, como lo resumió Evan Rachel Wood:

(Imagen: Twitter / Evan Rachel Wood)

“Lo qué pasó fue trágico. Estoy devastada por la familia de Kobe. Era un héroe de los deportes. También era un violador. Todas estas verdades pueden existir simultáneamente.”

Y es momento de finalmente entenderlo.