Buscaron a Miguel por un año; su cuerpo siempre estuvo en el Semefo

Las autoridades no le han explicado a la mamá de Miguel por qué tardaron tanto tiempo en encontrarlo
Rosy Esquivel buscó a su hijo por un año y las autoridades no le informaron que estaba en el Semefo |Imagen: Bernardino Hernández/Cuartoscuro

La madre de Miguel Valerio Esquivel y su familia lo buscaron por un año sin saber que todo ese tiempo estuvo en el Semefo. Ahora que le entregaron el cuerpo, las autoridades no le han dado explicaciones sobre la causa de muerte y el por qué no le notificaron que estuvo ahí desde que desapareció.

En un reportaje de la periodista Mónica Cerbón, publicado en Proceso, Rosy Esquivel, madre de Miguel narró su experiencia. Desde la última conversación que tuvo con su hijo, en febrero de 2020, hasta el momento en el que se enteró de que Miguel siempre estuvo en el Semefo luego de un año de búsqueda.

Un joven confiado, trabajador y honesto

Rosy Esquivel describió a su hijo como un hombre confiado, trabajador y honesto. “Miguelito” como ella le decía de cariño, nació en Torreón, Coahuila, pero a los 17 años se mudó a Aguascalientes para trabajar en una compañía telefónica.

La madre también señaló que la distancia entre Coahuila y Aguascalientes además de la falta de recursos económicos, provocaban que solo se comunicaran vía telefónica. También, contó que tenían planes para que ella se mudara a Aguascalientes para vivir con él.

“Yo hace siete años tengo el mismo número de teléfono, no lo cambiaba por lo mismo, mi hijo estaba fuera y si lo cambiaba él no se iba a dar cuenta. Había ocasiones en que él no tenía celular o no encontraba la forma, pero pedía celular prestado y me llamaba”, detalló Rosy.

Tras no tener noticias sobre Miguel decidieron reportar su desaparición

Luego de dos meses de no tener noticias sobre su hijo, Rosy viajó a Aguascalientes en compañía del padre de Miguel y presentaron la denuncia por su desaparición el 29 de mayo de 2020.

La denuncia fue presentada ante la Fiscalía Especializada en Búsqueda de Personas de Aguascalientes. En su momento, el ministerio público les prometió que iniciarían la búsqueda de Miguel.

Una semana después, la contactaron para tomarle una muestra bucal de ADN y ” tenerla en la base de datos del Semefo”. Esto, en caso de que apareciera un cuerpo con las características de Miguel.

Durante esta visita, Rosy acudió a diferentes lugares que su hijo frecuentaba. Desde la casa en la que vivió, una chatarrera donde vendía plástico reciclado, hasta la bodega donde a veces pernoctaba. Todo ello, sin éxito alguno.

“Yo buscaba a mi hijo por las calles, debajo de puentes, por los lugares que menos imaginé, casas abandonadas. Lo hice por dos semanas y antes de regresar a Torreón regresé al Ministerio Público. Detuvieron a su amigo con el que había tenido problemas para que declarara y él daba direcciones donde decía que Miguel estaba, pero ahí nunca lo encontraron”, detalló Rosy.

Pasaba el tiempo, pero no tenía respuesta

Pasaban los meses y Rosy seguía sin tener una respuesta por parte del ministerio público encargado del caso. Cuando ella lo cuestionaba, el agente respondía que no tenían noticias y que tal vez, Miguel ya no estaba en Aguascalientes.

Ante esta situación, decidió contactar a diversos colectivos de búsqueda en México para publicar información sobre su hijo. Durante este camino, tuvo el apoyo de amigos cercanos y familiares.

En noviembre de 2020 contactó al Observatorio de Violencia Social y de Género (OVGSA), una organización civil conocida por enfrentarse a la fiscalía estatal y exigir la investigación de los más de 300 casos de personas desaparecidas en la entidad.

Rosy vivió unas amargas fiestas decembrinas ante el dolor por no tener noticias de su hijo Miguel. Los niños de la familia abrieron sus regalos durante la noche y no hubo más festejo.

“Para año nuevo preparamos una cena, pero sólo nos quedamos hasta las doce, ninguno de nosotros, y menos yo, teníamos ganas de nada. Así fue todo el año 2020 para mí, todos los días me parecían igual de tristes”, narró Rosy.

Para febrero de este año, Rosy decidió viajar nuevamente a Aguascalientes para preguntar sobre los avances en el caso de su hijo. No obstante, se percató de que las autoridades ya no estaban buscando a Miguel.

“Cuando llegué y fui al Ministerio Público para saber cómo iba la investigación, me dijeron que iban a volver a retomar el caso, o sea que ya no lo estaban buscando. Si no iba seguían cruzados de brazos. Iniciaron todo de nuevo, fuimos otra vez a los mismos lugares, a las mismas casas a buscarlo”, aseguró.

Ante la indiferencia de las autoridades, madres y familiares de personas desaparecidas realizan búsquedas a lo largo del país |Imagen: Juan Carlos Cruz/Cuartoscuro

Un año después, Rosy tuvo noticias sobre su hijo

Frente a esta respuesta, la madre de Miguel contactó nuevamente al OVSGA quienes la comunicaron con la Comisión Estatal de Búsqueda (CEB). Tanto la OSVGA como la CEB trabajaron de forma paralela para presionar a la fiscalía estatal y lograron resultados.

A inicios de marzo, Rosy recibió una llamada del ministerio público citándola, pero sin decirle el motivo. Llegando a las oficinas, le pidieron que reconociera a una persona sin vida con las características de Miguel.

Al mirar las fotografías, Rosy supo que era su hijo Miguel. “Su rostro estaba intacto, se podía reconocer sin esfuerzo”, señaló la madre.

Después de reconocer a su hijo, Rosy preguntó cuánto tiempo tenía su hijo en el Semefo y cuál había sido la causa de su muerte. Sin embargo, las autoridades le respondieron que no podían darle esa información “porque como él no tenía identificación oficial, faltaba cotejar las huellas en el Instituto Nacional Electoral (INE)”. Tampoco cotejaron la información con su prueba de ADN.

Además de esto, la entrega del cuerpo demoró días sin que las autoridades les dieran información. El ministerio público dejó de recibirla y no le permitían entrar a las instalaciones de la fiscalía estatal.

Debido a esto, Rosy buscó nuevamente al OVSGA donde le proporcionaron acompañamiento jurídico, mientras la CEB presionaba nuevamente a la fiscalía.

“El cuerpo tenía desde febrero del 2020 en Semefo. Allí estaba el cuerpo y no lo revisaron. La Fiscalía especializada en Desaparición de Personas nunca cotejó con Servicios Periciales. Pasó casi un año para que lo hicieran. Todas esas negligencias denotan la falta de coordinación, no hay en ningún área de la Fiscalía, están en un mismo edificio, ¡están a dos pisos! y trabajan aislados, no pueden ni levantar el teléfono y llamarse entre sí. El mensaje es que no les importa nadie, ni vivo ni muerto”, aseguró Rosy.

Luego de la presión ejercida por el OVSGA y la CEB la fiscalía entregó el cuerpo de Miguel a sus familiares a inicios de marzo. Esto, sin que el ministerio público avisara directamente a Rosy porque solo notificó al Observatorio.

Según las autoridades, Miguel Valerio Esquivel falleció el 16 de febrero de 2020; lo buscaron por un año y su cuerpo siempre estuvo en el Semefo.

De acuerdo con el informe de la fiscalía, Miguel murió por una herida ocasionada en el cuello. Hasta ahora, las autoridades no han ofrecido a Rosy ninguna explicación sobre su proceder y omisiones.

Debido al estado del cuerpo de Miguel, la familia no pudo despedirse de él como lo hubieran querido. Rosy contó que no pudieron organizarle un funeral o una despedida con sus familiares y amigos queridos.

“No pudimos velarlo. Su cuerpo estaba en un estado ya muy malo, el cuerpo de mi hijo ya no soportaba. De hecho, nosotros pensábamos salir de Aguascalientes e inmediatamente ir a sepultarlo, pero llegamos a Torreón de madrugada y no podíamos sacar el permiso. Lo llevamos al cementerio al otro día, a las nueve de la mañana. Estoy muy molesta con la negligencia, con todas las omisiones de la Fiscalía, exijo justicia por la muerte de mi hijo, explicaciones de cómo pasó. Yo con mi dolor y ellos tan insensibles”, dice esa madre tenaz, su voz suena entrecortada.

El caso de Rosy Esquivel es un botón de muestra de las miles de familias que buscan a personas desaparecidas en México y que se enfrentan a la indiferencia e indolencia de las autoridades. Algunas familias de desaparecidos tienen que esperar años para recibir el cuerpo de su familiar aun cuando ya fue localizado.

Diferentes organizaciones conformadas por madres y familiares de desaparecidos realizan labores de búsqueda a lo largo del país y han hallado fosas clandestinas que revelan la realidad que se vive en México en torno a este tema.

Con información de Proceso

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