Sigue sin ser posible saber qué se ha hecho con donaciones para reconstrucción: Transparencia Mexicana

A seis meses del sismo del 19 de septiembre del año pasado, múltiples organizaciones están revisando qué se ha hecho con, cómo han sido asignados o dónde quedaron las donaciones (en dinero y especie). Transparencia Mexicana, junto con otras organizaciones de la sociedad civil, siguen sin poder dar con esa información.

Hace seis meses, la sociedad civil se volcó a ayudar a la Ciudad de México, Morelos, Puebla y Oaxaca. El último estado había sido golpeado gravemente con un sismo 12 días antes y el del 19 terminó de dañar amplias zonas que estaban sostenidas con alfileres.

Pasaron muy pocos días para que esa misma sociedad empezara a exigirle cuentas al gobierno federal: ¿dónde están, cómo han sido gastados y en qué áreas fueron desplegados esos millones de pesos en donativos, en material de construcción, en despensas?

Donaciones de despensa hechas a la Cruz Roja de Polanco

En la Ciudad de México, la falta de transparencia en esa utilización ha terminado por desbandar a la Comisión de Reconstrucción de la Asamblea Legislativa; en el gobierno federal… poco ha pasado.

El colectivo #Epicentro, que agrupa a decenas de ONGs, se dio a la tarea de dar con esas donaciones, sin embargo, las noticias no son nada buenas.

Dividido en tres apartados, el informe presenta noticias que temíamos que ocurrirían. En el apartado federal, en los procesos fiscales para agilizar el uso de esos mismos recursos y, finalmente, en el seguimiento de donaciones de particulares y agentes internacionales, no hay buenas noticias.

De acuerdo al informe publicado por las ONGs (Transparencia Mexicana, FUNDAR, Alternativas y Capacidades, MEXFAM y MEXIRO A.C.), el portal de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), “Fuerza México” no permite dar seguimiento transparente al uso de esos recursos:

“Los datos publicados por las distintas dependencias no son consistentes, no se vinculan, están incompletos, y esto impide una adecuada rendición de cuentas que permita evaluar si las necesidades de las personas están siendo realmente atendidas.” (Vía: Transparencia Mexicana)

Así mismo, las deducciones presupuestales que varias instancias del gobierno prometieron hacer para la reconstrucción (y que hasta presumieron como actos de campaña *cof* PRI *cof*) no son localizables.

Ajá: como se esperaba (lamentablemente), las deducciones en sus presupuestos que hicieron la Suprema Corte, el INE, los partidos políticos o el Consejo de la Judicatura Federal, no se tiene forma de saber cuánto se donó, dónde fue enviado o qué se hizo con ese dinero (además de ganar votos… según ellos).

Por último, las aportaciones que se hicieron por ciudadanos a organismos y fideicomisos privados, por su misma naturaleza no tienen obligación de transparentar sus números. Muchas de las donaciones internacionales caen en ese último caso, por lo que la única forma en la que se sepa cómo se distribuyen y qué ha pasado con esas donaciones sería que esas instituciones privadas abran sus libros, cosa que estará difícil (y lo que sigue).

Todos conocemos historias  trágicas de familias que se quedaron sin nada tras el sismo del 19S. Damnificados que, hoy, siguen luchando por reconstruir o recuperar algo de lo que era el patrimonio de su vida. 

Aun hoy, a seis meses del sismo que les arrebató todo, siguen sin saber si tendrán apoyos, aún cuanto toda la clase política, aún cuando tú o yo hayamos donado miles de millones para ellos. ¿No deberíamos de seguir insistiendo para asegurar que, por lo menos, ese dinero no desaparezca?