Cómo impactó en las encuestas el debate de AMLO en Milenio

El debate de AMLO con varios periodistas de Milenio puede convertirse en un verdadero hito de este proceso electoral. No solo porque dejó sendos memes para la inmortalidad, sino también porque las reacciones en redes, así como los pequeños cambios que se vieron en las encuestas esta semana lo atestiguan así.

Claro, todo se movió en dos sentidos. Hubo quienes vieron a un demagogo en pantalla, con más habilidades para el cantinfleo que para la política, y hubo otros que lograron vislumbrar un gran gladiador defendiéndose de personalidades que buscaban desacreditarlos sin razón. Lo cierto es que, más bien, hubo de ambas cosas, pero en este sistema democrático mexicano, lo importante es lo que diga el público (en teoría, claro).

La semana pasada, las encuestas seguían dando como el líder de las preferencias a AMLO, que parece que otra vez está en la cima como en 2012… o como en 2018 durante un ratito, pero esta vez parece inalcanzable su ventaja. Para ese momento, Consulta Mitofsky pocisionaba a López Obrador solo cinco puntos porcentuales arriba de Ricardo Anaya, su principal competidor. Por su parte, Parametría daba 11 puntos, mostrando el gran contraste entre encuestas. (Vía: Forbes)

Tras el debate, en el que se generaron reacciones tan diversas, parece que ahora hay al menos una tendencia más clara, que sigue dando a Obrador como el principal aspirante a ganador. No sabemos exactamente si hubo algún ganador en esa plática extraña que parecía más una mesa de discusión en el que todos están contra uno, pero ese tampoco responde nada y todo queda en que triunfa el que hace enojar más al otro (en este caso Carlos Marín, que parecía iba a explotar en cualquier instante). (Vía: Regeneración)

Ahora, las salidas de más resultados de encuestas arrojan datos más certeros respecto al liderato de AMLO. En Consulta Mitofsky, tiene al menos 10 puntos de ventaja sobre Anaya, en la encuesta de El Financiero, Meade superó al panista y se encuentra a, aproximadamente, 15 puntos del ganador. GEA ISA, la que da un margen más cerrado entre Anaya y AMLO, asigna una diferencia de al menos siete puntos porcentuales, cuando antes era de cinco.

Foto: Oraculus MX

Se nota claramente una diferencia de semana a semana, que pudo ser, francamente, influenciada por el debate que se dio en Milenio. Sinceramente, este evento dejó mucho que desear. Pasó de ser una gran intención moderadora y de exposición para la plataforma política de Morena a ser una guerra entre periodistas y un candidato.

La actitud de Marín, combinada con la pasividad de Obrador para responder las provocaciones, dejó al tabasqueño como un ganador, aunque realmente tampoco dijo nada. Las actitudes de Silva-Herzog y Puig, que realmente hicieron preguntas, pasaron desapercibidas porque aunque sus cuestionamientos giraban en torno a situaciones concretas, como la agenda LGBT, reformas y procesos políticos, este siempre regresaba a usar su principal herramienta: la corrupción tiene culpa de todo.

La falta de determinación del candidato morenista no fue un obstáculo para que a los ojos de la población este pasara como un victorioso. La realidad, al menos la que logramos ver, es que este ejercicio terminó por ser estéril y aportar poco a la información de campañas y agendas que sigue el partido y su líder y fundador. No hubo nada nuevo bajo ese sol, pero eso no es lo importante para esta democracia: se trata del voto y ese lo sigue consiguiendo.

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Ejercicios internacionales como el Brexit, demostraron que la razón no es necesaria a la hora de abordar un proceso de elección y determinación por consulta popular. Se trata más de sensaciones y la percepción que tenga el electorado. Aunque estas encuestas digan algo, no representan la realidad de las casillas, existe aún un gran porcentaje de indecisos que decidirán (oh, la bella ironía) el destino de las elecciones.