#JusticiaParaElisa: Profesora del Tec fue despedida por denunciar acoso y violencia

En 2011, la doctora y profesora Elisa González Aguilar fue despedida injustificadamente del Tecnológico de Monterrey, después de denunciar al acoso sexual y la violencia laboral de los que fue víctima. A casi ocho años, la profesora sigue siendo blanco de amenazas e intimidaciones, sus agresores siguen impunes y la universidad se ha negado a darle una respuesta.

Acoso sexual y violencia laboral

En una publicación de Facebook, González Aguilar redactó una carta dirigida al presidente Andrés Manuel López Obrador y a la sociedad en general. En ella explica los hechos de acoso sexual y violencia laboral que vivió en el Tec de Monterrey del Estado de México, así como las omisiones por parte de las autoridades a las que acudió:

“Soy la Dra. Elisa González Aguilar, exprofesora del Tecnológico de Monterrey Campus Estado de México, institución de la que fui despedida sin justificación oficial y sacada de las instalaciones por 5 oficiales de seguridad que me intimidaron con lujo de violencia verbal y física, después de realizar numerosas denuncias por acoso sexual y hostigamiento“.

La profesora relata que conoció al coordinador de Bienestar Integral Miguel Ángel Chávez Hugues en actividades académicas. Éste la contactaba con frecuencia a través del correo electrónico laboral, sus redes sociales y hasta en la alberca de la universidad, hasta que ella le dejó claro que la incomodaba su presencia y rechazó sus invitaciones a salir con él.

Las invitaciones continuaron y me negué siempre, así como evité el área deportiva fuera de la alberca, algunas personas se dieron cuenta de su insistencia y él empezó a esparcir el rumor de que era yo quien estaba enamorada de él y no lo dejaba en paz“.

 

González Aguilar denunció la situación con sus jefes directos, quienes en lugar de atender la situación contribuyeron a crear un ambiente hostil hacia ella, como escribe en la carta:

“La Dra. Vega incrementó su encono hacia mí, me amenazó con despedirme y me sugirió que disfrutara mi oficina cada día, porque al llegar por las mañanas, jamás sabría si ese día era el último que tendría trabajo“.

Después de una serie de incidentes, la profesora fue despedida “sin justificación y con violencia psicológica”:

“…por parte de la Dra. Silvia Vega, diciéndome que sabía que acababa de comprar una casa, que ya no podría pagarla y me iban a echar, y que sabía también que yo quería tener un bebé, así que esperaba que no estuviera embarazada, porque además mataría de hambre a ese bebé al quedarme sin sueldo”.

Más tarde, relata, intentaron obligarla a firmar una renuncia, cinco policías la forzaron a salir de la escuela y retuvieron sus pertenencias:

“El quinto me dijo ‘Doctora, le van a llamar para que firme su renuncia, por favor no traiga su carro porque tengo instrucciones de abrirlo y meter una computadora, para acusarla de robo y llevarla al penal de Barrientos y obligarla a que firme y se vaya… o incluso dejarla en la cárcel'”.

La respuesta de las autoridades

González pidió cita con los rectores en la Ciudad de México y en Monterrey. El rector de este último, David Noel Padilla, le respondió a su correo electrónico personal porque el del Tec estaba bloqueado. Más tarde, el Director General del campus Estado de México, Pedro Grasa Soler, le ofreció 100 mil pesos además de su finiquito.

Ella lo rechazó: “Le dije que no. Que no era eso lo que me correspondía por los años de trabajo y que estaba en espera de su respuesta respecto a las quejas de acoso, difamación y maltrato.

La profesora también acudió a la Junta de Conciliación y Arbitraje, donde dice que su queja “desapareció misteriosamente”. Más tarde presentó una demanda en Toluca, que sigue vigente desde 2013.

Otras instancias a las que Elisa González acudió fueron Conapred e Inmujeres, en donde le informaron que efectivamente el Tec de Monterrey acumulaba varias denuncias por acoso y violencia de género y le sería retirado el reconocimiento MEG (Modelo de Equidad de Género). Sin embargo, González denuncia que el Director Nacional del MEG, Isaac Benjamín Puig Moreno, la amenazó:

“Me indicó que tuviera cuidado, que utilizarían todo su aparato legal contra mí para ‘que me pudriera entre trámites y papeles’“.

En la Secretaría de Educación Pública (SEP), González fue canalizada a la Comisión para Prevenir y Erradicar la Violencia (Conavim) y de ahí al Centro de Atención a Riesgos Victimales y Adicciones (Cariva), donde le hicieron pruebas psicológicas. Éstas determinaron que efectivamente presentaba secuelas por violencia laboral.

A partir de estas pruebas se giró una orden de restricción contra sus presuntos agresores, Silvia Vega y Miguel Ángel Chávez Hugues. Finalmente, González acudió a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), en donde le informaron que no podían actuar contra una instancia privada.

 

“El proceso laboral inició con un nivel de corrupción y hostilización que se mantiene hasta el día de hoy”, señala. El Tecnológico de Monterrey, en su respuesta a la demanda, señaló que González no había sido despedida y que su contrato estaba vigente.

Todas las pruebas fueron rechazadas o sesgadas de una manera ridícula, incluso un actuario de la misma junta, cuyo nombre omito por temor a represalias, me indicó antes del cierre de instrucción y dictamen de laudo, que éste ya estaba hecho desde dos años antes y que venía absolutorio para ellos, porque en la junta estaban recibiendo un pago mensual para alargar el procedimiento“.

González solicitó una cita con el Secretario del Trabajo en el Estado de México para informarle la situación. Su Secretario particular la envió con Sara Dávila Sánchez, Presidenta de la Junta Local de Conciliación y Arbitraje del Valle de Toluca. Ella llamó a la Presidenta de la Junta Local Número 3, y le dijeron que prestarían “especial atención a su caso”.

“Actualmente me encuentro en la Revisión de Amparo porque prácticamente señalaron que yo abandoné el trabajo e ignoraron todas las pruebas y peor aún, fueron totalmente omisos en lo de la violencia laboral y el acoso sexual“.

Hasta ahora, siete años después y ante la inacción de prácticamente todas las autoridades a las que acudió, Elisa González sigue esperando una resolución justa para su caso.

Silencio del Tec de Monterrey

El de Elisa González es uno de varios casos de acoso y violencia sexual ante los que el Tec de Monterrey ha preferido callar. En mayo de este año, un grupo de estudiantes graduadas asistió a la ceremonia con carteles pegados a la espalda a modo de denuncia por el acoso sexual en sus aulas. Sin embargo, durante la transmisión en vivo, cada vez que una de las alumnas pasaba al frente la cámara cambiaba a tomas del público o se iba a negros.

En un hilo de Twitter, Valeria Campos relata cómo el acoso y la justificación de la violación eran actitudes comunes entre jugadores de futbol americano del Tec de Monterrey, antes las que la universidad no actuó:

De la misma forma, en noviembre del año pasado, un grupo de estudiantes del campus Monterrey denunció casos de acoso sexual, algunos por parte del mismo profesor y que datan de hace más de 20 años, a través de una página de Tumblr (hoy inexistente) llamada Acoso en la U. En su momento, la respuesta de la universidad consistió en separar al profesor de su cargo y limitar su comunicación con los estudiantes.