¿Qué quiso decir Javier Duarte con su poema? Pista: todo rima con delincuencia

El día de ayer trascendió la peculiar machincuepa verbal que se aventó Javier Duarte afuera del juzgado donde admitió ser extraditado a México. Cuando los periodistas le pidieron su opinión, Javidú se aventó un poema digno de beca del FONCA. La gran duda para muchos es, ¿qué chingados quiso decir con su poema?

La redacción de Plumas Atómicas juntó a su equipo de élite (un maestro en Letras Hispánicas y un ex becario del FONCA y un simio) para explicártelo.

El poema entero de Javier Duarte fue:

Paciencia, prudencia,
verbal contingencia,
dominio de ciencia,
presencia, ¿o ausencia?

según conveniencia

Paciencia: claramente se refiere a la fuerza de voluntad que exige estar preso en tan temibles circunstancias. Este remedo de Conde de Montecristo conocerá en cautiverio la auténtica longitud de las horas. También podría tratarse de un mensaje dedicado a su musa fugitiva, Karime.

Prudencia: atributo predilecto de los estoicos, en este particular caso podría referirse a la cantidad de información sensible que el poeta veracruzano podría estar guardándose para una mejor oportunidad. ¿Cuándo soltará la sopa de todos?

Verbal contingencia: relacionado directamente con el verso anterior, aquí el bardo jarocho explaya su dominio del idioma al agregar un adjetivo a un sustantivo. Luego de dos versos usando sólo sustantivos, la adición de “verbal” añade un sentido inédito. Por supuesto, este gongorismo se refiere a la forma en que Duarte tendrá que cerrar el hocico a la espera de una mejor oportunidad para decir sus secretos y las intimidades de sus cómplices.

Dominio de ciencia: aunque los sorjuanistas avisoran guiños barrocos en este verso, claramente se refiere a la ciencia jurídica que, eventualmente, podría ser la llave de su libertad. Aquí el poeta incluye un giro inesperado en la presente cadena de hexasílabos: la preposición de que denota posesión o pertenencia. ¿Estará convencido de sus argumentos legales para salir de prisión?

Presencia, ¿o ausencia?: en este hexasílabo (el favorito de la redacción de Plumas Atómicas) sugiere dos cosas: la primera, que internamente se debate entre evadir los reflectores por un tiempo; lo cual le costará trabajo, pues ya saben cómo le gusta el internet. La segunda, es que en su fuero interno se debate entre evadir o no la misma justicia y dejar su cautiverio por la fuerza. ¿Es un aviso de cómo podría escapar de su encierro?

Según conveniencia: un final poco claro que deja al lector en confuso paroxismo. ¿Podría evadir la justicia según estén las aguas? ¿Sugiere que todo este teatro está orquestado? De ser así, ¿saldrá libre a la brevedad?

Ah, la vida de los poetas y políticos veracruzanos: como el poeta y diputado Salvador Diaz Mirón (preso por matar a un hombre por la espalda), Javier Duarte podría figurar entre los jarochos ilustres cuyos nombres engalanaron por igual el pase de lista a los presos y los índices de las antologías poéticas. 

Ojalá estos versos de Javidú (que en realidad son del español Santiago Mototo), poeta estridentista por derecho propio, sirvan para que más poetas reciten en público sus versos, máxime si es en televisión abierta luego de una audiencia legal. Porque, como en todo buen poema, lo más importante es lo que no se dice: aquí todo rima con delincuencia.

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