Asociaciones religiosas en México no han declarado al SAT

Aunque “prediquen” con el ejemplo, solo el 50% de las iglesias ha declarado al Servicio de Administración Tributaria (SAT). El plazo para que las 8 mil 579 asociaciones religiosas presenten sus declaraciones fiscales ante el SAT vencerá a partir del primer día de julio; día que entonces se iniciará una investigación que arrojará resultados hasta diciembre, según afirmó Juan Antonio López Vega, administrador central de Normatividad de Impuestos Internos del organismo.

“En julio se inician las facultades de revisión, como las visitas domiciliarias que pueden durar hasta seis meses. Una vez que transcurra este período sabríamos si hubo incumplimientos en la contabilidad electrónica y las declaraciones anuales, y se aplicará la sanción correspondiente”, (Vía 24 Horas)

A pesar de que las iglesias y asociaciones religiosas no son contribuyentes fuertes, pues sus actividades supuestamente no tienen fines de lucro, sí están obligadas a cumplir con deberes fiscales, como la declaración anual, con la finalidad de que el SAT tenga conocimientos de los ingresos y egresos del clero.

En 2014, el SAT, de acuerdo con la reforma fiscal, había señalado que las asociaciones religiosas debían cumplir sus obligaciones en materia de comprobación fiscal y contabilidad electrónica. Si bien éstas mantenían su carácter de no contribuyentes, al sí retener impuestos debían informar al fisco de las operaciones que realizan y así llevar una contabilidad.

Además, las iglesias cuentan con ingresos que no están sujetos al pago de impuestos, como las limosnas, los diezmos y los servicios religiosos, o el pago de misas por encargo. Lo que sí tienen que declarar son las ganancias obtenidas por la venta de artículos religiosos (libros, rosarios, figuras, etc.). En el caso de que las iglesias tengan trabajadores, estos deberán estar en regla y cumplir con sus obligaciones fiscales, como en cualquier otra empresa. También pagarán impuestos aquellos sacerdotes cuyos sueldos rebasen los tres salarios mínimos.

Desde febrero de este año, ya el titular del SAT, Aristóteles Núñez, había anunciado que el objetivo de la investigación no era iniciar un proceso de auditorías con las organizaciones religiosas, sino que —al igual que la ciudadanía—, debían cumplir con sus obligaciones fiscales.

Uno de los principales objetivos de la iniciativa es evitar y detectar las donaciones provenientes del crimen organizado, ya que, quien quiera hacer una donación al clero de una suma fuerte, tendrá que estar sujeto a la Ley Federal para la Prevención e Identificación de Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita, y las iglesias están obligadas a corroborar la identidad y la actividad de sus donantes.

De acuerdo con datos de la Secretaría de Gobernación (SEGOB), de los más de 8 mil grupos religiosos, 543 son cristianos (católicos, evangélicos y ortodoxos), 17 orientales (hinduistas, budistas y krishnas), 10 judías, tres islámicas y ocho catalogadas como “nuevas expresiones”. Solo hasta ahora se podrá tener un control sobre sus ingresos y egresos. Con lo que queda claro que, del SAT no se salva ni Dios Padre.