¿Por qué es tan dañina la industria de la moda?

El deterioro del medio ambiente y la explotación laboral son dos de los factores más importantes
Te ofrecemos recomendaciones para combatir sus efectos. | (Fuente: Pixabay)

Durante cada cambio de temporada, las grandes marcas de ropa ofrecen nuevas prendas de vestir a sus consumidores. Para llevar a cabo este proceso, las industrias textiles requieren cada vez mayores cantidades de materiales y elementos de fabricación como el agua y el algodón. Su impacto en el medio ambiente ha sido tal, que actualmente se ha consolidado como la segunda más contaminante a nivel mundial.

La industria de la moda, que ha existido desde hace siglos, se ha encargado de cubrir una necesidad básica del hombre. Sin embargo, durante los últimos años, las cantidades de fabricación, así como la velocidad de su consumo, se han disparado de una forma preocupante, de acuerdo con ambientalistas de todo el mundo. Este fenómeno se encierra en el concepto fast fashion; dicho término hace referencia a los grandes volúmenes de ropa que produce la industria de la moda, de acuerdo con las tendencias y con la idea constante de innovación. El fomento de la sustitución acelerada de las prendas personales trae consigo un incremento en la ropa que se producen anualmente durante cada cambio de temporada.

Esta estrategia de mercadotecnia genera anualmente considerables ganancias económicas a numerosos países. De acuerdo con cifras de Greenpeace, en 2020 la industria de la moda alcanzó cerca de 664 mil 470 millones de dólares a nivel mundial a pesar de la pandemia. Sin embargo, el medio ambiente se ha visto perjudicado por esta estrategia. Esto no solo se debe a las cantidades en los materiales de producción, sino también a que las prendas que se desechan rápidamente tardan incluso siglos en degradarse.

Las tiendas de segunda mano son una opción para contrarrestar los efectos del fast fashion. | (Fuente: Pixabay)

Explotación laboral y apropiación cultural

Además del factor nocivo para el medio ambiente, la industria fast fashion ha originado problemas de explotación laboral. En efecto, países como Bangladesh, China, Camboya, Malasia, India y Sri Lanka imponen hasta 16 horas de labores a sus trabajadores cada día a cambio de un salario insuficiente. Por otra parte, su influencia ha repercutido en factores sociales, como la apropiación cultural. Las grandes marcas de ropa han usado diseños de comunidades indígenas sin remitir ninguna clase de crédito a sus creadores intelectuales.

Con el fin de disminuir los efectos negativos del fast fashion, los especialistas recomiendan repensar la necesidad de comprar un producto textil antes de adquirirlo. Asimismo, se sugiere buscar alternativas más amigables con el medio ambiente; esto puede ser por medio de elección de marcas más conscientes y transparentes en sus procesos de producción, o bien, en tiendas de segunda mano. Finalmente, a las personas que compran constantemente ropa o que ya cuentan con suficiente en su armario, se les invita a no tirar a la basura las prendas que no utilicen, sino llevarlas a centros de acopio para que tengan un segundo uso.

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