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Cientos de cubrebocas usados terminan en el mar

¿Cómo debemos deshacernos de los cubrebocas?
Cientos de cubrebocas usadas terminan en el mar (Imagen:Pixabay)

Tras la crisis de salud por coronavirus  se han encontrado cubrebocas usados en el mar. Hasta el momento no hay instrucciones específicas para desecharlas de manera adecuada.

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La crisis de salud que ha provocado el COVID-19 aún tiene consecuencias insospechadas por ciertas partes de la población. Una de estas consecuencias es la contaminación, recientemente se han encontrado cubrebocas usados. En pequeñas islas deshabitadas del archipiélago de Soko se ha encontrado una gran cantidad de residuos de cubrebocas y mascarillas.

Para evitar tanto la dispersión como el contagio del COVID-19, se implementaron medidas de higiene como lavarse constantemente las manos con agua y jabón. Asimismo, se pidió a la ciudadanía que mantuviera una sana distancia y contingencia. Aquellas personas que no pudieran resguardarse en su casa, deberían salir a la calle con cubrebocas.

Se esperaba que estas acciones terminaran con la curva de contagio, pero poco se pensó en el impacto que podría sufrir el medio ambiente, pero los desechos comienzan a mostrarse en gran cantidad. Hay diferentes tipos de cubrebocas y mascarillas, sus materiales, en mayor o menor medida tienen una capacidad de filtración mayor o menor.

Algunos están diseñados para utilizarse una sola vez, otros son utilizados para fines quirúrgicos, algunos otros están hechos de tela, sin importar su material o utilidad, todos deberán ser desechados una vez que hayan cumplido su función, pero ¿cómo deshacerse correctamente de ellos?

Según normas generales estos deben reunirse en un abolsa de basura de materiales reciclables, posteriormente, deben tirarse a un bote de basura gris para que los recolectores de basura no puedan contagiarse. Sin embargo, un porcentaje de la población tira sus cubrebocas al retrete, lo cual desemboca en un terrible daño al medio ambiente.

Por ningún motivo deben reutilizarse los cubrebocas, pues el SARS-CoV2 tiene un periodo de vida que varia dependiendo de la superficie en la que se encuentre. En materiales como plásticos y billetes puede sobrevivir hasta cuatro días. En la tela y la ropa, puede vivir hasta dos días, por ello son tan importantes las labores de desinfección y desecho.

Por tanto, el gobierno debe prevenir este riesgo e implementar políticas públicas al respecto. Asimismo, debe otorgar cursos para desinfectar tanto superficies como mascarillas sin que esto se traduzca en envenenaientos o intoxicaciones por utilizar limpiadores, como ya ha sucedido en Estados Unidos.

Con información de: Xataka