La Pornovenganza hizo que Katie Hill, excongresista de EE.UU., deseara estar muerta

Además de renunciar a su cargo, Katie Hill atravesó otros momentos difíciles derivados de la filtración de fotografías íntimas
(Imagen: Faye Sadou)

Katie Hill, excongresista de EE.UU., confesó que a partir del acoso sufrido después de la filtración de fotos suyas en las que aparecía desnuda, tuvo pensamientos suicidas. 

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En una columna de opinión, publicada el pasado 7 de diciembre por The New York Times, Katie Hill se abrió respecto a los sentimientos desatados en ella después del escándalo provocado por la filtración de fotografías íntimas en el sitio web Red State, las cuales afirmó fueron tomadas sin su conocimiento y consentimiento. 

Éstas fueron algunas de sus palabras compartidas al medio neoyorquino:

“Mucha gente tiene pesadillas en las que aparecen desnudas en público, atrapadas y tratando de escapar. En los días que previos a mi renuncia, mi vida se convirtió en la peor pesadilla de muchos”. Cientos de periodistas, comentaristas, políticos y figuras públicas han escrito o hablado sobre mi ‘caída’, las ‘decisiones’ que tomé, las lecciones que los jóvenes deben aprender por lo que me ocurrió, el impacto que esto debe tener en el avance de la política, y de cómo yo soy responsable de todo esto”. (Vía: BBC)

“Mi vida se convirtió en la peor pesadilla de muchos” (Imagen: Damon Winter/ The New York Times)

Sobre la responsabilidad de Katie, existe una discusión por la crítica orientada a su figura política, y no al autor de la filtración, que la excongresista dice es su exesposo.

En la columna, menciona que Kenny Heslep, quien ahora se encuentra en proceso de divorcio con Hill, y su abogado no han respondido a las solicitudes de hacer algún comentario a The New York Times.  

En el pasado, Katie había intentado divorciarse de Heslep, pero su decisión nunca llegaba a tomarse, debido a las amenazas de arruinar su carrera política.

“El miedo de que mi esposo me arruinara, me preocupaba a diario. Yo supe el el riesgo cuando me fui, pero pensé que no tenía una opción, y a pesar de las amenazas, me sentí mejor de lo que había estado en años” (Vía: The New York Times)

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Aunque en el pasado deseó estar muerta, Katie asegura que ya no está muerta. Ha prometido presionar a los gobiernos para la aprobación de leyes más estrictas para la protección a víctimas de esta explotación digital.

Con información de: BBC The New York Times