Grupo armado ataca a migrantes en Veracruz: una muerte y tres heridos

Grupo armado ataca a grupo de migrantes en Veracruz (Imagen: Especial)

Este sábado 8 de diciembre, un grupo armado atacó a un grupo de migrantes guatemaltecos que avanzaba entre los municipios de Isla y Acayucan, en el sur del estado de Veracruz. Murió una mujer y tres personas más resultaron heridas, entre ellas, un niño de tres años.

Veracruz siempre ha sido un estado peligroso para los migrantes: desapariciones, secuestros y agresiones han sido una constante por años. El tono generalizado de xenofobia por todo el país, luego de la entrada del Éxodo Centroamericano, a mediados de septiembre parece sólo haber hecho más difícil las cosas para todos.

Incluso cuando el grueso del Éxodo atravesó el estado, confiando que sus números impedirían alguna agresión contra ellos, se reportó la desaparición de dos camiones, más de 80 personas, el 19 de octubre pasado sin que hasta el momento se pueda dar testimonio de su ubicación o si ya han aparecido. (Vía: El Universal)

El mismo día del ataque, la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) condenó la agresión y demandó al gobierno del estado que realizara las investigaciones pertinentes, además de que informó que se enviarían visitadores a la zona del ataque para dar seguimiento al caso y apoyar a los migrantes atacados. (Vía: El Financiero)

Comunicado de la CNDH condenando ataque y exigiendo respuesta de autoridades (Imagen: CNDH)

La respuesta positiva y casi inmediata del nuevo jefe del ejecutivo estatal es una señal positiva, comparándola con la de los últimos dos gobernadores del estado; sin embargo no es con tuits y declaraciones que se garantiza la integridad física de los miles de migrantes que atraviesan el estado.

Más que una crisis migrante, lo que atraviesa el país es un punto de quiebre: ya no puede ignorar que año con año lo atraviesan miles que huyen de la guerra, el hambre y la muerte de sus países; que este país es hostil y peligroso para ellos y que viajan en números más y más grandes porque saben que esa es su mejor defensa contra la violencia… y a veces ni siquiera eso es suficiente.