Pistolas impresas en 3D: ¿a quién se le ocurrió que esa era una buena idea?

La historia de Estados Unidos y las armas de fuego es larga y se debate entre la libertad, la seguridad y la violencia. Esta semana, ocho Estados elaboraron una demanda conjunta en una corte federal de Seattle exigiendo que se prohíba la difusión de planos para imprimir armas de fuego.

La decisión de interponer esa demanda fue tomada después de que la empresa texana Defense Distributed, creadora de los planos y diseños de las armas, recibió el 29 de junio el permiso del gobierno de Donald Trump para difundir de manera libre en Internet sus creaciones. (Vía: El País)

Fueron cinco años los que este empresa peleó en tribunales para que pudiera, finalmente, acceder al permiso, que viola las leyes de producción de armas al interior de Estados Unidos, así como las políticas definidas para la exportación.

Los firmantes de la demanda consideran que esto pone en riesgo la seguridad nacional. Sin embargo, antes de que el asunto escalara en dimensiones, un juez bloqueó el permiso que se había otorgado, mientras que Donald Trump explicó que no le hace mucho sentido y que habló con la Asociación Nacional del Rifle al respecto.

Aunque pareciera que el discurso de la empresa que difunde los planos para imprimir estas armas estaría enfocado en la Segunda Enmienda, que da derecho a cualquier ciudadano estadounidense a portar armas, se digirió hacia la primera, exigiendo derecho a la libertad de expresión, así como derecho a la información por parte de quienes descarguen esos archivos. (Vía: CNN)

Los legisladores entienden el riesgo que supone esta decisión como una medida de alta peligrosidad, pues no solamente incrementaría la facilidad para obtener un arma, sino que estas armas no tendrían números para rastreo y por sus materiales (que las vuelven fácilmente desechables) pasarían, incluso, pruebas de detección de metales.

Quienes defienden esta medida, contrario a la empresa, sí defienden su argumento a través de la Segunda Enmienda, misma que Trump aclaró que nunca será derogada ni modificada. Argumentar que un arma no mata a nadie por sí misma es cierto, pero también la libertad para comprar y transportar armas ha hecho de Estados Unidos el país de los tiroteos. (Vía: RT)

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Las regulaciones a comercio de armas son bastante débiles. No se requiere un permiso especial, pruebas de ningún tipo, ni acreditación alguna. Comprar un arma es bastante sencillo debido a la Segunda Enmienda y a los entusiastas de las pistolas, rifles y demás similares.

Las impresoras 3D son una herramienta hasta cierto punto económicas. En México se pueden conseguir en Internet por precios que van de los 9 mil a los 15 mil pesos en modelos básicos. En Estados Unidos este mercado es más grande y existe una gran cantidad de variedad de impresoras tridimensionales.

Con ellas se pueden construir desde prótesis para amputados hasta estas armas. No requieren de otra cosa que un plano de diseño tridimensional y el comando para imprimir. En minutos eso que ves en la pantalla, puedes tenerlo en tus manos.

La falta de regulación es, para muchos, la gran causa de los tiroteos en Estados Unidos. Con las regulaciones actuales, tan solo la semana pasada, el país norteamericano registró 14 tiroteos masivos. Este gráfico no incluye violencia armada a baja escala.

Gráfica: Gun Violence Archive

El gobierno de Donald Trump ha detenido el debate para la regulación del uso y venta de armas. Desde la salida de Barak Obama, esta discusión dejó de tenerse en el ejecutivo para estar representada solo en los Estados. La afinidad de Trump a la NRA y al uso de armas como una forma de seguridad ha ignorado que los tiroteos masivos siguen sucediendo a diario, como muestra el archivo de violencia en ese país.

La capacidad de producción de armas que son desechables, inrrastreables, fácilmente manufacturables y, además, altamente funcionales, llevaría ya no solo al debate sobre la violencia y la regulación armamentística. También se tendría qué debatir la capacidad de un ciudadano para producir armas propias, y cómo estas serán reguladas. (Vía: Vox)

Por ahora, la medida fue frenada, pero las armas para impresoras tridimensionales están en el mercado desde que esta compañía lanzó sus planos de forma ilegal en 2013, a pesar de las advertencias del gobierno estadounidense, que frenó su acción.