Para Benedicto XVI, abusos sexuales de sacerdotes son culpa de la ‘revolución sexual’ de los 60

Porque, al parecer, la Iglesia nunca será responsable de sus sacerdotes abusadores...
Benedicto XVI culpa a revolución sexual de abusos de curas

En un largo ensayo publicado por una revista revista alemana para clérigos y sacerdotes, Klerusblatt, el Papa emérito Benedicto XVI, responsabilizó a la revolución sexual de los años sesenta y la “ausencia de Dios”.

Cuando, en 2013, Joseph Ratzinger (o sea, Benedicto XVI) renunció a la Silla de Pedro en el Vaticano, se impuso a sí mismo una especie de retiro contemplativo. Esto, a pesar de que desde entonces, el actual Papa Francisco ha sorteado escándalo tras escándalo de abusos sexuales cometidos por sacerdotes católicos por todo el mundo.

Benedicto escribió un largo ensayo de 11 cuartillas para Klerusblatt que iba a ser publicado en Semana Santa, pero fue filtrado el miércoles 10 de abril por el New York Post.

El ensayo comienza responsabilizando a las clases de educación sexual, el consumo de pornografía y, finalmente, la Revolución de Mayo de 1968 que, entre otras cosas según Benedicto XVI, permitía y aprobaba la pedofilia:

“Parte de la fisionomía de la Revolución del 68 fue que la pedofilia también se diagnosticó como permitida y apropiada“. (Vía: ACI Prensa)

Benedicto XVI, durante misa de adviento

Según el Papa emérito, todo este contexto permeó en las jóvenes mentes de los sacerdotes que se formaron en esos años:

El extenso colapso de las siguientes generaciones de sacerdotes en aquellos años y el gran número de laicizaciones fueron una consecuencia de todos estos desarrollos”. (Vía: ACI Prensa)

Por todos estos “ataques” a la moral tradicional, la moral de la Iglesia, según Benedicto, fue duramente golpeada y no se logró llegar a un acuerdo sobre cómo enfrentaría la Iglesia estos “tiempos modernos” donde ya no hay absolutos, sino valores y bienes relativos.

Finalmente, Benedicto culpa a esos mismos “tiempos modernos”, a las nuevas ideas que traían consigo los seminaristas y las nuevas formas de organización comunal al interior de las instituciones formadoras, como responsables directas de los abusos sexuales que comenzaron a revelarse en la década de los 80.

Aunque los casos que comenzaron a hacer públicos en los 80 también relataban crímenes cometidos en décadas anteriores, esto parece ser lo de menos para el Papa emérito. Porque la Iglesia nunca tiene la culpa de lo cometido por la misma Iglesia, parece ser.