Después de 33 años de prohibición, Japón reanuda la caza de ballenas

Las "tradiciones japonesas" asesinan a más de 200 ballenas cada año
Japón reanuda caza de ballenas

Japón declaró este año que reanudará la caza de ballenas con fines comerciales en los alrededores de la isla Hokkaido. El primero de julio se reanuda esta práctica que fue prohibida internacionalmente por la CBI, Comisión Ballenera Internacional, desde 1986. El gobierno de Japón declaró su salida oficial de la CBI hace cinco meses; ésta ocurrirá oficialmente el 30 de junio.

Junto con Islandia y Noruega, Japón se suma a la lista de países que cazan ballenas “por tradición” sin importar los acuerdos internacionales para su protección. La caza de ballenas se remonta a la tradición japonesa desde el siglo XII.

Islandia salió de la CBI en 1992 y hasta la fecha se le acusa de matar a 200 ballenas al año. Noruega también se retiró de la comisión en 1993; el gobierno noruego permite la caza de hasta 999 ballenas al año, aunque el número ha ido decreciendo de 660 en 2015 a 432 en 2017.

Mientras estaba en la CBI, desde 1987, Japón cazaba ballenas en la Antártida con “fines científicos”. Se dice, sin embargo, que la investigación científica era su manera de encubrir la caza ilegal de ballenas, pues la carne de ballena se sigue vendiendo en el mercado japonés. Se estipula que durante ese tiempo, Japón cazó entre 200 y 1,200 ballenas cada año. A partir de su salida de la CBI, Japón sólo podrá continuar la caza de ballenas en su propio territorio.

La caza de ballenas también sucede en las Islas Feroe, un archipiélago que pertenece a Dinamarca pero de legislación autónoma. Aquí la pesca es una “actividad comunitaria” por lo que la prohibición de la CBI no tiene un efecto real. El archipiélago mata a unas 800 ballenas al año.

Es común que la caza ocurra también en los pueblos autóctonos de Groenlandia, Estados Unidos, Rusia y San Vicente y las Granadinas (en el Caribe). Estas prácticas no están prohibidas en la moratoria de la CBI bajo la cláusula de “Cacería de Sustancia Aborigen” pues así satisfacen sus necesidades de subsistencia y culturales.

Gran parte de la caza de ballenas se debe a la creencia de que hay “demasiadas ballenas en el mar” y que éstas se comen a todos los peces. Sin embargo, la mayoría se alimenta de plancton. Las ballenas son parte fundamental del ecosistema marino, por lo que su caza puede tener consecuencias graves para éste.

Según Greenpeaceen el último siglo, tres millones de ballenas han muerto cazadas. En el siglo XX, estuvieron a punto de desaparecer debido al crecimiento de las industrias balleneras. Aunque ya no están en peligro de extinción gracias a las acciones de CBI, su lento proceso de reproducción hace apremiante la protección de estos animales para evitar su desaparición.

Con información de BBC.