Japón y el argumento cultural de cazar ballenas

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Japón pidió a los países encargados de vigilar la caza indiscriminada de ballenas que se le permitiera a pequeñas comunidades costeras de su país llevar a cabo la caza de un grupo pequeño de ballenas, argumentando que esa actividad responde a prácticas culturales de algunos pueblos de la isla. Para el gobierno japonés la prohibición hecha por la comunidad internacional ha afectado directamente las tradiciones de algunas comunidades, en las cuales la ballena es considerada una fuente tradicional de alimento.

Este tema ha sido central en el encuentro de la Comisión Internacional Ballenera llevada a cabo en Eslovenia, en donde los debates sobre la caza se han vuelto más recios entre los que aprueban y los que la condenan. Entre los países que la aprueban encontramos a Japón, Noruega e Islandia, quienes tradicional y culturalmente son conocidos por consumir productos derivados de dicho animal; por otro lado están países como Estados Unidos, países miembros de la Unión Europea, Australia, entre otros, que la desaprueban categóricamente.

Sin embargo, la caza de ballenas tanto por tradición cultural, como por investigación científica se encuentra prohibida desde hace aproximadamente 30 años. Ante esto, Japón arguye que su propuesta no busca poner en peligro la población de ballenas, simplemente propone que se le permita tener una pequeña cuota basada en estudios científicos y que esté limitada a ciertas regiones y a ciertas aguas, que le permita satisfacer el consumo local de ciertas comunidades.

El representante de Japón, Joji Morishita,  señaló que la Comisión toma resoluciones que son extremas, son “blancas o negras” y no buscan llegar a acuerdos que lleven a un equilibrio entre las distintas posiciones al respecto. Estas declaraciones fueron respaldadas por Islandia y Dinamarca quienes señalaron que la Comisión Ballenera se ha vuelto el rehén de las organizaciones ecologistas, de ahí que las posiciones al respecto sean tan radicales.

El argumento de los países que piden una cuota de caza tiene que ver con defender la importancia de la conservación de patrimonio cultural inmaterial que se materializa de cierta forma en prácticas y tradiciones culturales, por supuesto, para estos países es igual de importante la conservación del medio ambiente, de ahí que busquen acordar puntos medios en donde no haya afectaciones mutuas. Hay que recordar que las comunidades japonesas llevan aproximadamente 5,000 años cazando y consumiendo productos provenientes de las ballenas.