El Bronco quiere cambiar leyes… ¿vía Twitter?

Jaime Rodríguez Calderón, conocido por todos nosotros como El Bronco, ya regresó a trabajar como gobernador de Nuevo León. Todo normal, al parecer, pues está volviendo también a querer gobernar vía redes sociales.

A través de un tweet preguntó que qué leyes quieren cambiar sus gobernados. Sin más, la pura pregunta. Nada de explicaciones, tampoco si esto se trataba de un ejercicio de consulta o una mera duda mañanera del gobernador y excandidato presidencial.

Así es, no era ninguna broma, como nos gustaría que lo fueran muchas de las que involucran al señor El Bronco. Entre las respuestas encontramos algunas muy divertidas, otras muy serias, unas francamente ridículas, alguno que otro trolleo, reclamos y solo nos faltaron declaraciones de amor para ver de todo.

Aunque esto es algo normal para Jaime Rodríguez, también nos deja pensando en cómo se ha administrado su gobierno que, francamente, ganó también por la estrategia de redes que implementó el candidato.

La cercania con la gente fue su justificación, pues las redes las administra él. Cuando tweeteas para El Bronco, es él mismo quien te contesta. Si mandas un mensaje en WhatsApp, le vibra el teléfono en su bolsillo, no en el de un Community Manager aturdido por notificaciones. (Vía: La Vanguardia)

Sin embargo, parece que más que una herramienta, este gobernado está convirtiendo a las redes sociales en su oficina particular, ante la falta de acciones concretas de gobierno… como la discusión de propuestas y/o iniciativas propias.

Concretamente, su campaña presidencial evidenció esta situación. Al inicio de su camino proselitista, pidió a sus posibles electores que le mandaran sus propuestas, cortitas, fregonas y en una sola frase.

Dentro de su plataforma política encontramos solo ideas vagas, que nunca fueron más allá del discurso en contra de los partidos políticos, enfocándose en ese mismo sentido hacia propuestas como eliminación de presupuestos, eliminación del salario mínimo y, por supuesto, eliminar la corrupción y la delincuencia cortando manos.

La vida gubernamental de este personaje ha estado marcada porque quien gobierna es, efectivamente, un personaje y no un regente. Su administración tiene los mismos problemas que las anteriores e, incluso, la violencia ha aumentado desde que asumió el cargo, aunque fue su compromiso reducirla.

Eso sí, Nuevo León es el primer Estado en tener un gobierno independiente, que pudo contrarrestar la influencia de los partidos políticos a puros tweetazos y transmisiones en vivo de Facebook.

Por otro lado, resulta curiosa la forma en que Rodríguez Calderón utiliza sus redes. La mayoría de los políticos las ocupan como panfleto informativo. Son pocos, en realidad, los que le ven utilidad más allá de ello, o que la utilizan como una extensión de su vida particular, como el caso de Donald Trump.

En el caso del mandatario estadounidense, su twitter personal es la vocería particular del presidente. A pesar de que tiene una cuenta especial para ello (@POTUS), la propia es donde vierte declaraciones extraoficiales, con todo el léxico de su personalidad y no el del acartonamiento político.

El Bronco, por otro lado, no solo utiliza su Facebook y Twitter como una extensión de su propia realidad, sino que resuelve casos (algo así), pide propuestas, da comunicados, realiza consensos y hasta hace publicidad oficial subido en el mero tren del mame.

Su estrategia, en realidad, no parece mala porque tampoco parece una estrategia, sino en realidad una persona común haciendo uso de sus redes sociales.

El problema radica en que las utiliza como una oficina particular, desde la que pretende gobernar saltándose pasos importantes de la vida gubernamental y burocrática de cualquier gobierno (aunque sea odioso, es algo necesario).

No debe sorprendernos que después realice encuestas en Twitter para tomar decisiones, olvidando que gobierna para todos los neoleonenses, no solo para los que tiene Twitter, Internet y viven en las condiciones con las condiciones suficientes para formar parte de ese grueso poblacional.