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¿Por qué se detiene el metro a medio túnel?

Incómodo, sí, desesperante, también... La respuesta es sencilla, pero siempre habrá algún necio
Imagen: Miguel J. Crespo.

Todos hemos tenido que pasar en algún momento de nuestra existencia por aquel incómodo momento de ir en el Metro y que el tren en el que viajamos se detenga a la mitad de un túnel, a veces hasta por más de 15 minutos. ¿Pero por qué ocurre esto?

Pues en realidad el asunto tiene que ver, principalmente, por un tema de horas pico… Esto sucede porque cuando un tren llega a la estación, los usuarios deben de bajar. El problema comienza porque al mismo tiempo que unos descienden, los demás usuarios quieren abordar, explica la revista Muy Interesante.

¿Qué pasó en el metro esta mañana?

Esta falla de logística para abordar y descender provoca que los trenes se detengan hasta tres minutos en lugar de permanecer durante 20 o 25 segundos por estación. Una cosa lleva a la otra y uno termina en la oscuridad, en un túnel varios metros bajo tierra.

El resultado, señala Muy Interesante, son aglomeraciones y pérdidas económicas por las horas que se pierden por este tipo de ineficiencias. Además, se genera estrés, angustia y ansiedad para aquellos que están esperando.

Justamente el hecho de que algunas puertas no pueden cerrar debido a aglomeraciones es uno de los acontecimientos que generan los retrasos. Naturalmente, también existen otras razones externas, como las lluvias o algún tipo de accidente.

En la Ciudad de México existen propuestas para evitar este tipo de retrasos y facilitar el ascenso y descenso de los trenes.

Uno es el que se ha aplicado en algunas estaciones de las líneas 1 y 3 del Metro capitalino, impulsado por la UNAM, donde colocaron flechas y líneas para definir el lugar en el que los usuarios que pretendan subirse a los vagones deben esperar. Esto permite que los pasajeros no estorben en el descenso y puedan subir sin problemas (más allá de los empujones y prisas).

Existe otra propuesta, también de la UNAM.

Esta consisten en que se aprovechen dos puertas para el ascenso y otras dos para el descenso. Además, se contaría con un código de colores para dar indicaciones: el verde significaría que el usuario puede abordar de manera inmediata; el amarillo avisaría que los andenes están llenos y mejor habría que esperar; y el rojo apuntaría que lo mejor es esperar un tren vacío.

Imagen: Miguel J. Crespo.

Esta propuesta consideraría que el tiempo de espera sería mayor, pero los trenes viajarían más rápido, y por ende los viajes serían menos tardados.

¿Suenan bien? Se vale imaginar y pensar cuáles son buenas opciones. Mientras tanto, tendremos que esperar de vez en cuando en algún túnel del Sistema de Transporte Colectivo de la Ciudad de México.