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Diseña silla para evitar manspreading

Los hombres son enseñados a invadir el espacio personal tanto de manera física como pública
Diseña silla para evitar manspreading. (Imagen: Twitter)

Los hombres están acostumbrados a invadir el espacio femenino de todas formas. La más molesta es el manspreading, es decir, cuando se sientan con la piernas abiertas sin importar a quién incomoden. Pues la universitaria Laila Laurel inventó una silla que le impide a los chicos estirar o ensanchar sus piernas fuera de su espacio. Y no, realmente no lo hacen porque se lastimen: acéptenlo de una vez.

Se le llama “manspreading” al acto de estirar las piernas hacia los lados invadiendo el espacio de los demás que muchos hombres suelen hacer. Muchos de ellos se excusan diciendo que si cierran un poco más su compás podrían lastimar sus genitales, pero eso es una mentira.

No lo sabemos, pero francamente dudamos que la comunidad masculina en general tenga genitales tan grandes como para no sentarse adecuadamente.

En realidad se trata de un asunto de poder, sí, aunque ya tengan muecas de desaprobación en su carita. Si se habla de incomodidad, las mujeres sufren de roces en los muslos, rodillas y sudor excesivo, pero no abren las piernas y las recuestan sobre el pasajero de al lado.

Es una invasión del espacio de los demás de manera física, inclusive hay quienes encima suben sus cosas a sus piernas y las abrazan, de manera que, también te quitan espacio, pero con sus brazos.

Afortunadamente una estudiante universitaria, Laila Laurel de 23 años, inventó una silla que combate el manspreading, pues hace que los usuarios mantengan sus piernas cerradas.

Estas son las sillas creadas por Laila Laurel. (Imagen:Twitter)

La universitaria de Brighton diseñó un segundo asiento para chicas que les permite extender un poco más sus piernas. ésta tiene un pequeño triángulo para evitar que otros usuarios las obliguen a abandonar su postura. Es en suma, una medida de reapropiación del espacio personal. 

Sólo piénsenlo detenidamente: las mujeres son enseñadas a tomar menos espacio tanto de manera física como pública. Se les obliga a cerrar as piernas y sentarse rectamente en un espacio reducido, no por un ejercicio de respeto, sino como uno de contención.

Si fuera una mera cuestión de modales, los hombres harían lo mismo sólo por el hecho de respetar al otro, pero no lo hacen porque tienen una mayor libertad tanto física como espacial.

La diseñadora ganó un premio de talento emergente por su diseño, cuando se le preguntó qué la había inspirado, señaló que la idea surgió de la experiencia cotidiana de hombres invadiendo su espacio personal en situaciones públicas. (Vía: Daily Mail)

Se trata de una gran idea que seguramente tendrá muchos detractores, posiblemente aquellos hombres que realmente no entienden qué son los micromachismos y cómo funcionan, mejor ya siéntense bien señores.

Con información de: Verne