Micromachismos: una acción micro con un efecto macro

A estas alturas del siglo XXI, hombres y mujeres hemos aprendido a reconocer las actitudes machistas. O eso queremos pensar. Sin embargo, una prueba de que el machismo no ha sido erradicado del todo en espacios que consideramos equitativos son los micromachismos: esas actitudes que perpetúan la noción de inferioridad hacia las mujeres de forma casi imperceptible.

El término fue acuñado en 1991 por Luis Bonino para referirse a los pequeños actos de “tiranía” y “violencia soterrada”. Pierre Bourdieu lo llamó “neomachismo“. A diferencia de los actos evidentes de violencia contra las mujeres, los micromachismos son una forma de introducir el machismo de forma discreta en una sociedad que cada vez lo tolera menos.

¿Y qué clase de conductas son consideradas micromachismos? Es, por ejemplo, cuando se asume que todas las mujeres y hombres son heterosexuales. O cuando un hombre le explica algo a una mujer sin que ella lo haya pedido. O cuando dicen que “si en un hombre se ve mal, en una mujer se ve peor”.

Micromachismo también puede ser que solo en los baños de mujeres exista cambiador de bebés, o que aún se le pregunte a las mujeres si planean tener hijos en las entrevistas de trabajo. Es cuando los hijos tienen permitido salir de noche, pero a las hijas se les exige llegar temprano. O cuando le regalan muñecas a las sobrinas y héroes de acción a los sobrinos, perpetuando de forma sutil los estereotipos de género.

Sí, los avances en materia de derechos de las mujeres son innegables: muchas podemos votar, ir a la universidad y usar métodos anticonceptivos de nuestra elección. Sin embargo, no es así para todas. Tampoco quiere decir que la lucha haya terminado: los micromachismos son una prueba de que el machismo muta y encuentra formas de sobrevivir.

Así es, Mauricio. Hombres y mujeres seguimos aprendiendo y nadie está exento de cometer micromachismos en algún momento de su vida.

El término ha sido criticado por llamar “micro” a lo que es machismo a secas: por más suaves que sean, esas situaciones contribuyen a la inequidad de forma tan constante como las más evidentes. Sin embargo, la palabra no busca minimizar el machismo sino resaltar su carácter escurridizo: una vez que empecemos a nombrar los micromachismos, será más fácil reconocerlos en la vida cotidiana y empezar a cambiarlos.

Por: Redacción PA.