Valeria desapareció el 15 de abril, el principal sospechoso culpó primero al chofer de Uber

Valeria Ahumada Jaúregui, de 23 años de edad, fue reportada como desaparecida el 15 de abril. Sus familiares y amigos se volcaron a buscarla por Mexicali y pidiendo ayuda a través de las redes sociales luego de que su novio, la última persona que la vio con vida, declaró que la última vez que la vio fue abordando un Uber afuera de su casa.

A las 5 de la tarde del día siguiente, el cuerpo de Valeria fue encontrado en una obra negra en la colonia Lomas de Abasolo. Había sido apuñalada en 22 ocasiones, presentaba un golpe fuerte en la cabeza y laceraciones correspondientes a una agresión sexual.

Para entonces, la versión del novio, Sergio Enrique, comenzaba a desmoronarse: el chofer al que le había achacado la culpa se presentó ante la Fiscalía General y con los familiares de Valeria para desmentirlo. Presentó su misma aplicación: el viaje fue cancelado porque Valeria nunca salió de la casa de él. (Vía: Debate)

Para el 17 de abril, las autoridades estatales catearon el domicilio del novio. Él ya se había dado a la fuga.

La familia pudo identificar el cuerpo de Valeria gracias a un tatuaje: el nombre su hijo de tres años escrito en el tórax. Una vez terminada la autopsia de ley, la velaron y enterraron en el panteón municipal de Mexicali.

A diferencia del 98% de los casos de feminicidios en el país, en esta ocasión se logró detener a quien fuera su novio, el principal sospechoso. Detenido en Sonoyta, Sonora, Sergio Enrique “N” fue trasladado la noche del jueves pasado de vuelta a Mexicali, donde están llevándose a cabo las audiencias y, finalmente, fue vinculado a proceso por el feminicidio de Valeria.

La familia publicó un comunicado a medios y ONGs que los acompañaron, agradecieron el apoyo brindado pero, también, pidieron no descuidar el juicio:

Por este medio nos dirigimos a todas las organizaciones y personas que han estado pendientes de la situación (Las Borders, el Movimiento #VivasNosQueremos, la Red Iberoamericana Pro-Derechos Humanos, F’eminas Club) , a los medios de comunicación que han dado difusión de manera ética y profesional, a colegios y barras de abogados que han mostrado su empatía, solidaridad, y apoyo desde el principio de este proceso tan difícil para nosotros, para agradecerles profundamente y decirles que sentimos su amor e indignación.” (Vía: La Crónica)