Se decía feminista y asesinó a su pareja

El aliado de una puede ser el agresor de otras
Se decía feminista y asesinó a su pareja. (Imagen: Twitter)

Un hombre identificado como Carlos Philips, de 31 años, fue acusado por haber asesinado a su novia  Evelyn Lehr con 30 puñaladas. El sujeto la acompañaba a las marchas  de #NiUnaMenos.

El presunto feminicidio fue cometido el 14 de junio del 2018. Evelyn se encontraba en su domicilio cuando su entonces pareja Carlos Philips irrumpió violentamente en su espacio.

El sujeto portaba una arma blanca con la que apuñaló la chica. Cuando la mujer cayó al suelo por las heridas, el sujeto continuó su ataque. La gravedad de las heridas le causó un cuadro letal que la condujo a la muerte.

Según los reportes de la Fiscalía los señalamientos en contra de Carlos Philips aglomeraban elementos comunes de un homicidio doblemente agravado. “En este sentido se trata de un homicidio en un contexto de violencia familiar y, a su vez, corresponde a un feminicidio relacionado a la violencia de género”. (Vía: El Clarín)

Según medios argentinos, se pedirá la pena de muerte para el presunto feminicida.

Cuando tu aliado es también tu agresor

La violencia machista suele identificarse con las agresiones físicas y sexuales. Sin embargo, ésta se inmiscuye hasta en las fibras más sensibles y delgadas de la cultura. Tanto más normalizada e invisible, más peligrosa es.

Es posible que hombres y mujeres se digan aliados del movimiento feminista. Es posible que se identifiquen como personas que respetan los derechos de los demás, pero también es posible que no lo hagan del todo.

En este sentido, aunque las personas reconozcan que es necesaria la equidad, más no la igualdad, de géneros con sus comportamientos y acciones impulsan o perpetúan la violencia machista. Recordemos que:

“El hombre machista es el resultado de todas las relaciones que se han mantenido históricamente basadas en unos roles y unos estereotipos de género que hacen que la conducta sexista se mantenga a lo largo de todo el ciclo vital del agresor”. (Vía: El Mundo)

En principio, un hombre que se dice aliado del feminismo no debería ir a una marcha feminista porque debería reconocer que es un espacio que no les pertenece.

Si quiere ayudar podría eliminar algunos comportamientos que posiblemente ha aprendido socialmente.

  • Consumir comercio sexual
  • Manipular afectivamente a las mujeres
  • Manipular sexualmente a las mujeres
  • Hacer comentarios machistas

La lista podría ser interminable; en este sentido, lo mejor que puede hacer un hombre que se dice aliado del feminismo es deconstruir su forma de entender e interactuar con las mujeres y la comunidad LGBT+ sin esperar que las mujeres lo eduquen.

Con información de: AhoraMardelPlata