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¿Se puede calcular el valor de Notre Dame tras el incendio?

Ni toda iglesia que arde ilumina, ni el incendio de una catedral es un 'ataque'
¿Cómo se determina el costo de algo como el incendio de Notre Dame?

¿Por qué es tan valiosa Notre Dame o, justo lo contrario, por qué no importa tanto como, por ejemplo, los bosques o los vestigios arqueológicos mesoamericanos? Más allá del costo económico o del valor cultural del incendio, ¿por qué seguimos discutiendo esto?

Ahora que ya sabemos que Notre Dame sobrevivió o, bueno, que su estructura sobrevivió y que es posible comenzar a pensar en los esfuerzos de reconstrucción, para la que ya múltiples millonarios franceses han comenzado a donar mucho, pero mucho dinero.

El arte que se consumió en el fuego, el que se salvó y la estructura arquitectónica que sobrevivió son parte del legado cultural francés y, por su posición histórica en el desarrollo de lo que hoy llamamos “Occidente”, lo son por extensión de la humanidad.

Más allá de que seas católico o no, que hayas disfrutado El jorobado de Notre Dame (el libro o la película, como quieras), es difícil negar que el incendio de ayer fue un golpe directo al patrimonio histórico y cultural de Europa.

Justamente por eso, por ser a) una iglesia, b) una iglesia tan ligada a la identidad europea y c) un incendio de una iglesia ligada a la identidad europea en medio de un “debate” por la “pérdida” de ésta por la alta migración, el siniestro fue interpretado rápidamente como un “ataque”, como “algo más que un accidente” y como parte de un plan macabro para “destruir” a Europa y la blanquitud.

Gabriel Quadri, haciendo comentarios islamófobos como siempre… Que eliminó cuando se comprobó que fue accidental (Imagen: Twitter)

En el otro extremo, las citas del anarquista ruso, Piotr Kropotkin, corrieron como ríos: “La única Iglesia que ilumina es la que arde”. Comentarios que fueron rápidamente contrastados: para algunos, Kropotkin se refiere a la Iglesia como institución; para otros es una cita literal, para muchos, el incendio fue una “cosa menor”, pues no es tan “valiosa” como un bosque, como los millones de personas pobres que necesitan apoyos o los vestigios arqueológicos mesoamericanos.

Meme sobre burlas del incendio de Notre Dame (Imagen: Especial)

Curiosamente, para ambos extremos, lo que menos importa es el incendio o Notre Dame. En debates sobre cultura, pero también sobre política, el sujeto a debate no importa, sino la interpretación que se hace del suceso o el fenómeno: lo mismo puede pasar con un desastre natural o una emergencia humanitaria, como el éxodo centroamericano.

A cada minuto nos enteramos de algo más que se salvó de las llamas al interior de la catedral: desde el Altar Mayor, hasta los vitrales y la capilla de la Virgen de Guadalupe; sin embargo, también sigue creciendo el costo de reconstrucción.

Los esfuerzos económicos pueden tasarse: cuánto costarán las técnicas utilizadas para reparar los retablos, la fabricación de réplicas y el techado reconstruido.

El impacto cultural y el debate alrededor de la identidad europea alrededor del incendio apenas empieza y, lamentablemente, será largo y estará plagado de islamofobia, xenofobia y muchas otras fobias.

¿Que por qué no se habla más, por ejemplo, del incendio del museo de Sao Paulo, ocurrido en septiembre del 2018; del daño a zonas arqueológicas en América Latina o los múltiples incendios de mezquitas históricas alrededor del mundo?

La respuesta parece cínica, pero es mucho más compleja: porque Europa, aún hoy, sigue siendo hegemónica; porque cada que se habla de mezquitas incendiadas, de crímenes contra poblaciones musulmanas o constantes vejaciones contra poblaciones indígenas, aparece ese mismo de odio que explica, hasta cierto punto, por qué seguimos hablando de Notre Dame.

Actuall, medio de extrema derecha, sobre incendio de Notre Dame

Curiosamente, los conspiranóicos como Gabriel Quadri le dieron al clavo en algo: el debate sobre Notre Dame no empezó el 15 de abril del 2019, sino el 11 de septiembre del 2001. La razón por la que se sigue hablando de esto es una sola: el odio al Otro.