Recibe duras críticas Plan Nacional de Paz y Seguridad

El día de ayer, Andrés Manuel López Obrador presentó el Plan Nacional de Paz y Seguridad, que será la guía de la siguiente administración para enfrentar la inseguridad y la violencia desatada por el país. La propuesta, que lo mismo incluye planes integrales como la militarización definitiva de las policías locales, ha sido recibida con duras críticas al equipo de transición.

Por muchas semanas, el equipo de transición realizó foros a lo largo y ancho del país para recopilar y reunir un concierto de voces y testimonios sobre la violencia en México.

Si algo quedaba claro para todos es que el grave problema de inseguridad y violencia sería uno de los más grandes retos al comienzo de su administración. Ayer el futuro Gabinete de Seguridad y el presidente electo presentaron su Plan Nacional de Paz y Seguridad (que puedes leer completo aquí).

Si bien toca puntos que han formado parte de su agenda desde la campaña presidencial (como la amnistía, la lucha a la corrupción y una estrategia “integral” para frenar el crimen organizado), incluye un elemento que ha levantado alarma, incluso, entre sus seguidores: la Guardia Nacional.

Parece ser que, ante la dificultad de blindar y fortalecer a las policías locales, el Plan propone militarizar una fuerza de seguridad pública (semejante a la Guardia Civil española) federal bajo el mando operativo de la Sedena y coordinado por oficiales del Ejército o la Marina. (Vía: Animal Político)

Pareciera que, así, el gobierno entrante abandona cualquier intento de actualizar, formar, limpiar y fortalecer a las policías municipales y estatales, pues esto no aparece en ningún lugar del Plan.

Con esta medida se resolverán tanto el vacío legal en el que los institutos armados han venido participando en las labores de policía como la carencia de una institución policial profesional y capaz de afrontar el desafío de la inseguridad y la violencia”. (Vía: Plan Nacional de Paz y Seguridad)

Muchos señalan lo contradictorio de lo plantado el día de ayer con el discurso de pacificación que el equipo de López Obrador había mantenido a lo largo de la campaña electoral y el periodo de transición.

Por otro lado, la decisión de convertir una decisión que fue “temporal” en 2006 y que ha resultado fallida e insostenible en un hecho legislado (que requiere, por otro lado, una reforma constitucional), es señal de alarma para muchos.

Más cuando tanto, el Ejército como la Marina, quiene se encargarían de entrenar y coordinar esta “Guardia Nacional” siguen teniendo registros más allá de alarmantes de tortura física, sexual y psicológica, además de las investigaciones que siguen pendientes sobre colaboración con el crimen organizado.

Si bien el discurso y el lenguaje que se utiliza en el Plan difiere por completo del utilizado por las administraciones de Felipe Calderón y Enrique Paña Nieto, lo cierto es que, en la praxis, resulta mucho más parecido e incluso más radical que el de los anteriores presidentes.

No es del todo válido comparar las decisiones de militarizar la seguridad pública en 2007 y en 2018: en 2007, los índices de violencia y criminalidad estaban a la baja y la decisión de Calderón, pareciera confirmar la historia, fue un ejercicio de legitimación vía fuerza pública que desató la crisis que, once años después, tiene que ser confrontada por el gobierno entrante.

¿Habrá respuestas del gobierno entrante a todas las preguntas que se le están haciendo en uno de los temas más críticos del país?, ¿cómo se pasó de la pacificación a la militarización?

Por: Redacción PA.