La muerte de George Floyd: racismo en la era de los teléfonos celulares

Las cámaras de los teléfonos inteligentes han desnudado el racismo que sigue imperando en Estados Unidos
(Imagen: Twitter / Qasim Rashid)

El caso de George Floyd ha sacudido a los Estados Unidos. Su muerte ha causado protestas y disturbios en Minneapoli y la llevado a la detención de Derek Chauvin, el policía que detuvo a Floyd y que lo retuvo contra el suelo con su rodilla a pesar de que el hombre le había manifestado que no podía respirar, ha sido detenido y acusado de asesinato en tercer grado y de homicidio imprudente.

Esto nos hace reflexionar que este tipo de casos, en otra era, tal vez no hubiera causado la misma conmoción, porque no hubieran quedado registrados en video. Pero con la proliferación de los celulares con cámaras, el racismo en Estados Unidos cada vez parece estar más expuesto.

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Los teléfonos celulares con cámara se utilizan cada vez más como un arma contra el racismo, incluso cuando la justicia no siempre actúe como esperaríamos que lo hiciera.

En el caso de Minneapolis, en Minessota, fue un peatón quien filmó a George Floyd sin aliento cuando Derek Chauvin, un policía blanco, presionó su rodilla en el cuello de Floyd durante al menos cinco minutos hasta dejarlo sin aire.

Floyd se quedó quieto y luego fue declarado muerto en el hospital. Cuatro policías fueron despedidos de sus trabajos pero permanecieron libres y la ciudad ha tenido tres noches de protestas furiosas hasta que el 29 de mayo fue detenido y acusado de asesinato en tercer grado.

“Si no tuviéramos un video, ¿los agentes habrían sido despedidos tan rápido?” Ibram Kendi, director del centro de investigación antirracismo de la Universidad Americana, preguntó en una entrevista con Democracy Now! “¿Habrían creído a todos esos testigos que estaban mirando lo que estaba sucediendo y quienes estaban pidiendo a los oficiales que se detuvieran?”

Derek Chauvin, el policía acusado de asesinato en tercer grado por al muerte de George Floyd (Imagen: Twitter / Qasim Rashid)

Otro caso de racismo que ha sacudido a Estados Unidos fue el asesinato de Ahmaud Arber, un afroamericano que fue abatido a balazos por dos residentes blancos mientras corría en su vecindario en Georgia.

Un tercer hombre, que luego fue acusado por la muerte de Arbery, filmó el asesinato, y el video del teléfono celular provocó indignación cuando se filtró en las redes sociales a principios de mayo.

La grabación  de este tipo de incidentes no es nueva.  En 1991, un camarógrafo aficionada capturó en video la golpiza que recibió Rodney King a manos de la policía de Los Ángeles, lo que llevó a una serie de violentas protestas y disturbios en la ciudad. Como está pasando ahora en Minneapolis.

Escenas de los disturbios en Minneapolis tras la muerte de George Floyd (Imagen: Flickr)

La filmación también puede tener grandes repercusiones, con especialistas que advierten sobre los riesgos de apresurarse a juzgar en las redes sociales.

Por ejemplo, el caso de Amy Cooper. Una mujer blanca denunció falsamente a Christian Cooper, un ávido observador de aves afroamericano, a la policía después de que le pidiera que le pusiera la correa a su perro en el Central Park de Nueva York.

“Les diré que hay un hombre afroamericano amenazando mi vida”, le dijo a Cooper mientras filmaba su 911 en un video que se ha visto más de 43 millones de veces en Twitter.

Un día después del incidente de Central Park, Amy Cooper perdió su trabajo como vicepresidenta de una compañía de gestión de patrimonio, su anonimato y su perro en medio de una tormenta mediática. Incluso, Christian Cooper tuvo que pedir que dejaran de amenazarla de muerte.

Por lo tanto, por muy poderosos que sean los videos, significan poco, si las autoridades no actúan acorde a lo que se espera de ellas.