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¿Por qué el racismo es innombrable en México?

Negar el racismo en México propicia que siga sucediendo
¿Por qué México no puede aceptar que es racista?

Ante el “reportaje” de la Maroma Estelar sobre los “blancos” del ITAM, ha surgido en redes una discusión sobre la relación entre clasismo y racismo. Porque sí, México es también un país racista.

Después de la Independencia de México, pareciera que colectivamente se decidió dejar atrás las clasificaciones raciales que regían en la colonia. Términos como “peninsular”, “criollo” y “saltapatrás” quedaron relegados ante el unificador “mestizos”.

Surge entonces el mito del mestizo, como una mezcla unánime de todas las razas. Llevado hasta el límite por José Vasconcelos y la raza cósmica, el ideal del mestizo se convierte en la representación del mexicano ejemplo. Claro, para poder establecer al mestizo como ideal, hubo que mermar la población indígena mediante masacres, mestizajes forzados y hasta eugenesia.

Es el mito del mestizaje el que permite que aun las críticas más asiduas al gobierno y a las estructuras mexicanas critiquen el clasismo pero nunca el racismo. Pareciera que “racismo” es una palabra prohibida en el vocabulario mexicano y que todas las críticas son siempre daltónicas.

Ante la constante negación de este problema, muchas personas que sufren racismo no lo perciben como racismo. Las víctimas no se dan cuenta de que son víctimas y el problema sigue sin abordarse.

Ahora bien, ¿de qué manera está relacionada la discriminación por clase con el racismo en México?

Un estudio realizado por el doctor Campos Vázquez del COLMEX presenta datos concretos sobre la interrelación entre racismo y clasismo en México.

En la autopercepción del color de piel, la mayoría de los mexicanos eligen un color más claro.

Estudio de la MMSI que mide la autopercepción de color. (Imagen: Estudio de Discriminación Etno-Racial en México)

Sin embargo, cuando el color de piel es contrastado por el encuestador con el patrón PERLA, el color de piel se obscurece. Esto quiere decir que la población mexicana (o por lo menos la muestra entrevistada) tiende a percibirse con un color de piel más claro respecto al que verdaderamente tiene, sobre todo cuando esto se relaciona con su economía.

Estudio de la EMOVI donde el encuestador mide el color de piel. (Imagen: Estudio de Discriminación Etno-Racial en México)

El estudio también muestra que es más probable que las mujeres se reporten en un color de piel más claro a comparación de los hombres, pues el racismo también afecta la percepción de belleza.

En términos de movilidad social (diferencia de la riqueza que tenía una persona a los 14 años y la que tiene ahora), es más probable que alguien con tez blanca suba de nivel socioeconómico que alguien de tez morena. Según datos de la INEGI, una persona con tez blanca completa 11 años de estudios mientras que una con tez morena completa sólo 5.3 años. (Vía: Vanderbilt)

El racismo no solamente afecta las oportunidades y facilidades de las personas, sino también su propia percepción. Una investigación de campo publicada en El Trimestre Económico mostró que las aspiraciones y metas de las personas de tez morena se modifican a partir de los estereotipos que ven sobre personas con el mismo color de piel. Es decir, las aspiraciones también están ligadas al color de piel. 

Los datos concretos que presenta la investigación del COLMEX comprueban teoría que lleva años gestándose: seguimos cargando con el peso de la conquista. México es un país clasista y, también, racista. Es momento de aceptarlo para poder cambiarlo.