José Guadalupe Posada: todo lo que no sabes del creador de La Catrina

Aunque José Guadalupe Posada fue uno de los mejores grabadores de nuestro país, gran parte de su historia y obra se desconoce
(Imagen: Wikicommons)

Pensar en el del Día de Muertos es pensar en flores de cempasúchil, pan de muerto, calaveritas y calacas. El retrato de La Catrina que concibió José Guadalupe Posada, es replicado —y ha sido replicado— durante esta festividad desde hace décadas. Sin embargo, ¿quién fue este grabador tan importante en la historia del arte mexicano?

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Primeros contactos con el grabado

Desde la fecha de nacimiento de José Guadalupe Posada, que sigue siendo cuestionada, se desconoce gran parte de la vida del grabador.

Se dice que nació el Día de la Candelaria, es decir, un 2 de febrero de 1852. De la vida de Posada, se conoce muy poco hasta antes de los veinte años.

Se cree que era hijo de campesinos y que descubrió su vocación gracias al trabajo como ayudante de alfarería que hacía con su tío. También se cree que, acompañaba a su hermano mayor a dar clases y, para no aburrirse, copiaba estampas religiosas o imágenes que se encontraban al reverso de las cartas de la baraja.

Posteriormente trabajó como aprendiz de litógrafo en el Taller de Trinidad Pedroso donde hacía ilustraciones para el periódico independiente “El Jicoso”. Cuando tenía veinte años ya era reconocido por sus caricaturas de funcionarios públicos de Aguascalientes. Cuando Pedroso mudó su taller a Guanajuato, en 1870, Posada decidió acompañarlo.

Años después se mudó a León, donde se casó con María de Jesús Varela. Según registros, la pareja no tuvo ningún hijo. Se cree que llegó a la Ciudad de México en 1880, pero los registros de su obra inician hasta 1882.

La Calavera Garbancera

Fue durante su trabajo en la capital que Posada ilustró el corrido El Níquel (una crítica al gobierno del general Manuel González). Su ilustración fue tan famosa que Posada comenzó a trabajar con corridos y con cultura popular.

Su primer taller estuvo instalado en la calle Santa Teresa y, posteriormente, se ubicó en la calle Santa Inés.

Posada se dedicó a ilustrar la cotidianidad mexicana y una crítica social. Al representar a los ciudadanos como calaveras, no hacía distinción por clase social o raza, contrario a las políticas del momento. Durante finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX, existía mucho analfabetismo, por lo que sus ilustraciones les permitían conocer la situación del país.

Y si bien José Guadalupe Posada no fue el primero en trabajar el tema de la muerte, su caracterización de la Calavera Garbancera ha trascendido hasta el día de hoy.

A pesar de ser uno de los mejores grabadores de México, reconocido por muralistas como Orozco y Rivera, Posada murió sin ningún tipo de reconocimiento. Su cuerpo descansa en la fosa común del Panteón de Dolores.

Su legado, que se mofa de la muerte, sigue tan vivo como La Catrina.