Día de Muertos: Breve historia de una celebración muy mexicana

El Día de Muertos tiene un origen precolombino e hispano que han convertido a esta fecha una celebración típica de México.
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México es una país rico en cultura y tradiciones. Probablemente, una de esas tradiciones más representativas de nuestro país es, sin duda, el Día de Muertos. En los últimos años, ésta celebración ha trascendido fronteras, por lo que la pregunta que surge es: ¿cuál es su origen? Aquí se las contamos.

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Raíces precolombinas del Día de Muertos

El Día de Muertos se se originó hace varios miles de años con las culturas precolombinas, que consideraban irrespetuoso el duelo a los muertos. Para estas culturas, la muerte era una fase natural en el largo ciclo de la vida. Los muertos seguían siendo miembros de la comunidad, mantenidos vivos en memoria y espíritu, y durante el Día de los Muertos, regresaban temporalmente a la Tierra.

Se realizaban dos festividades: Miccailhuitontli o fiesta de los muertitos y Ueymicailhuitl o fiesta de los muertos grandes. Estas dos festividades duraban un mes y se llevaban a cabo en el noveno mes del calendario solar de los Mexicas, Tlaxochimaco. Las festividades eran presididas por el dios Mictecacihuatl, conocido como la “Dama de la muerte”.

Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl (Imagen: INAH)

Al morir, se creía que una persona viajaba a Chicunamictlán, la Tierra de los Muertos. Solo después de pasar nueve niveles desafiantes, un viaje de varios años, el alma de la persona finalmente pudo llegar a Mictlán, el lugar de descanso final. En los rituales nahuas en honor a los muertos, celebrados tradicionalmente en agosto, los miembros de la familia proporcionaron alimentos, agua y herramientas para ayudar a los fallecidos en este difícil viaje. Esto inspiró la práctica contemporánea del Día de los Muertos en la que las personas dejan comida u otras ofrendas en las tumbas de sus seres queridos, o los colocan en altares improvisados, las famosas ofrendas en sus hogares.

Influencia hispana

En la antigua Europa, las celebraciones paganas de los muertos también tenían lugar en el otoño, y consistían en hogueras, bailes y fiestas. Algunas de estas costumbres sobrevivieron incluso después del surgimiento de la Iglesia Católica Romana, que las adoptó en sus celebraciones de dos festividades católicas menores, como el Día de Todos los Santos y el Día de Todas las Almas, celebradas los primeros dos días de noviembre.

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En la España medieval, la gente traía vino y pan de ánimas (pan de espíritu) a las tumbas de sus seres queridos en el Día de Todas las Almas. También cubrían tumbas con flores y velas para iluminar el camino de las almas muertas a sus hogares en la Tierra. En el siglo XVI, los conquistadores españoles trajeron consigo tales tradiciones al Nuevo Mundo, junto con una visión más oscura de la muerte influenciada por la devastación de la peste bubónica.

Controversia

Elsa Malvido, fallecida investigadora del Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), aseguraba que esta fecha era totalmente europea.

En un boletín emitido por el INAH, la investigadora señalaba que en Francia, el siglo X, se crearon las fiestas de Todos los Santos y de Los Fieles Difuntos. Fue el Abad de Cluny el responsable de rescatar esta celebración que tenía lugar el 2 de noviembre en honor de los macabeos.

[…]dispuso el día anterior para celebrar a los santos y mártires anónimos, aquellos que no poseen nombre ni apellido, ni celebración en el calendario ritual católico.

Y ahondó:

Las celebraciones de Todos Santos y Fieles Difuntos han sido fiestas de guardar en el mundo católico, pero los intelectuales mexicanos las volvieron mexicas y prehispánicas, y los antropólogos se lo han creído.

Sin embargo, al no haber una sola manera de celebrar el Día de los Muertos, ya que varía según la región geográfica del país, nos habla que hay algo de prehispánico en esta fiesta. Después de todo, los pueblos originarios aún mantienen sus propios elementos, usos y costumbres.

Actualidad

Tradicionalmente, el Día de los Muertos se celebraba en gran parte en las áreas más rurales e indígenas de México, pero a partir de la década de 1980 comenzó a extenderse a las ciudades. La UNESCO reflejó la creciente conciencia de la festividad en 2008, cuando agregó la “festividad indígena dedicada a los muertos” de México a su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

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Aunque las costumbres particulares y la escala de las celebraciones del Día de los Muertos continúan evolucionando, el corazón de esta celebración ha permanecido igual durante miles de años. Es una ocasión para recordar y celebrar a los que han fallecido en este mundo, al mismo tiempo que retratan la muerte de una manera más positiva, como una parte natural de la experiencia humana.