¿Qué es el Mictlán, el inframundo de los aztecas?

El fascinante inframundo de los aztecas nos ayuda a entender las raíces del Día de Muertos
(Imagen: Adrián López / Plumas Atómicas)

El Mictlán. Tal vez hayan escuchado del inframundo de los aztecas. Conocerlo, saber más del fascinante mitología azteca es fundamental para entender las raíces del Día de Muertos.

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El Mictlán: el inframundo

El Mictlán es el lugar al que descendían las personas que no había sido elegidas por Sol (Tonatiuh) o por Tlaloc, el Dios de la Lluvia. Para llegar a su lugar de descanso, tenían que pasar por una serie de pruebas, de lo contrario, desaparecían.

Para poder llegar a su descanso final, tenían que superar nueve pruebas, que podrían llamarse niveles, correspondientes al inframundo.

Esta creencia nos llega gracia a restos de ritos funerarios. Por ejemplo, existía la costumbre de enterrar un perro —un xolozcuincle— junto al muerto. Y es que se pensaba que sólo este animalito podía ayudar al alma del difunto en su último viaje: cruzar el Mictlán.

(Imagen: Wikicommons)

Ubicación del Mictlán

No se sabe el lugar exacto. Algunos aseguran que el Mictlán está en las entrañas más profundas de la Tierra, mientras que otros afirman que se encuentra en el Norte.

Si tomamos en cuenta que Este y el Oeste estaban gobernados por el Sol y que el Sur correspondía a Tlacoc, tiene sentido que el Norte pertenezca al Mictlán.

Fuere como fuere, el Mictlán estaba concebido como un oscuro lugar subterráneo, por el cual el Sol pasaba al final de cada día, iluminando a loas muertos.

Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl

(Imagen: Wikicommons)

Los dioses del Mictlán, el señor y la señora de los muertos son Mictlantecuhtli y Mictlancihuatl. A ellos se les tenía que hacer una ofrenda para el descanso eterno.

Ambos son los que supervisan los nueve niveles y el camino de los muertos para poder llegar a su morada final.

Los nueve niveles

Estos son los nueve niveles que pasaban las almas de los difuntos:

  • Apanohuaia o Itzcuintlán: Había un río poderoso. La única forma de cruzar era por medio del dios Xolotl, representado con una cabeza de perro. Si en la vida no había sido amable con ningún perro, los muertos permanecían en esta nivel por la eternidad.
  • Tepectli Monamictlan: Lugar donde las montañas chocan entre sí. Consistía en dos cerros que se abrían y se cerraban, chocando constantemente. Los muertos tenían que encontrar el momento adecuado para pasar.
  • Iztepetl: O Cerro de Chuchillos, este lugar estaba formado por pedernales.
  • Izteecayan: lugar donde el viento sopla cuchillos, este era un lugar con una sierra que constaba de ocho colinas y nevaba fuertemente. Los muertos tenían que escalar el cerro cubierto de filosas aristas para cruzar.
  • Paniecatacoyan: Lugar donde los cuerpos flotan como banderas. Este lugar se encontraba al pie del último cerro, Izteecaya. Y se le dice así porque había poderosos vientos que arrastraban a los difuntos hasta que finalmente podía avanzar.
  • Timiminaloayan. El lugar de gente Flechada. Se decía que era un camino a cuyos costado estaban manos invisibles que lanzabn saetas para cortar a los que lo atravesaban.
  • Teocoyocualloa: Un lugar donde los animales salvajes, como los jaguares, desgarraban el pecho de los muertos para alimentarse de los corazones.
  • Izmictlan Apochcalolca: La niebla del camino que ciega, en este lugar, los muertos se liberaban por completo de su cuerpo mortal.
  • Chicunamictlan: Tras atravesar sus aguas, llegaban al lugar del descanso de las almas.

Este viaje, en el que por fin se liberaba la tetonalli (alma), se realizaba en cuatro años. Una vez que el alma era libre, se presentaba ante Mictlantecuhtli y Mictecacíhuatl con ofrendas, que certificaban el fin de este viaje con unas palabras:

“Han terminado tus penas, vete, pues, a dormir tu sueño mortal.”

Y así, tras un largo recorrido, el descanso eterno llegaba.