Equipo de AMLO propone ir eliminando el dinero en efectivo

Durante el Foro Estrategia Banorte 2018, Alfonso Romo, quien será el coordinador de la Oficina de la Presidencia de Andrés Manuel López Obrador, hizo una propuesta que es bastante interesante: señaló que el nuevo gobierno está generando un plan para ir reduciendo paulatinamente el uso de efectivo en la economía, empezando por las operaciones que realiza el gobierno. (Vía: El Financiero)

Los objetivos de estas medidas serían múltiples: en primer lugar, aseguran que ayudaría a combatir la corrupción; en segundo lugar, serviría para reducir la evasión fiscal, así como los mercados informales y, finalmente, les permitiría combatir al crimen organizado en la medida en que podrían cerrarles el margen de acción con dinero en efectivo.

Romo
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Esta propuesta sin duda es bastante interesante, ya que buscaría atacar problemas fiscales, económicos, de corrupción y, por supuesto, de seguridad. Sin embargo, habría que señalar algunas consideraciones respecto a esta política, que ha sido aplicada en distintos países y ha dado distintos resultados, los casos paradigmáticos son Suecia e India, en donde la reducción del flujo de efectivo (desmonetización) arrojó resultados diametralmente opuestos. (Vía: El País)

Un éxito basado en la confianza de la gente

El caso de Suecia es un ejemplo de éxito, desde hace años ha implementado una política de desmonetización que ha derivado en una reducción al mínimo de las operaciones con dinero en efectivo, de hecho, se paga con tarjeta desde el transporte público hasta los servicios más básicos en los comercios más pequeños. Para darnos una idea del nivel de desmonetización que tiene ese país nórdico, solo el año pasado el 1% de las operaciones monetarias de ese país fueron realizadas con dinero en efectivo. (Vía: BBC)

Suecia desmonetización
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El uso de efectivo en este país es tan poco, que incluso los negocios más pequeños aclaran que no reciben pagos con dinero en efectivo. Este es un caso exitoso de desmonetización debido a que ha facilitado la recaudación de impuestos, ha reducido los delitos financieros y, por supuesto han beneficiado y facilitado los intercambios comerciales. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya riesgos asociados a este modelo, ya que por ejemplo, los suecos están más expuestos a delitos como el robo de identidad o los hackeos a cuentas.

Un fracaso basado en la tradición

Por el contrario, la India es un ejemplo de una desmonetización fallida, ya que, a pesar de que el gobierno impulsó una política para reducir la circulación de dinero en efectivo, no se logró reducir en lo más mínimo las operaciones a través de este medio.

Con todo y la desmonetización, en la India siguen predominando las tradicionales operaciones con dinero en efectivo, representando el 80% de las transacciones en ese país; las personas prefieren retirar dinero de los cajeros automáticos antes de pagar con algún instrumento bancario (cheque o tarjeta), ya que saben, además, que el uso de efectivo los ayuda a declarar menos impuestos. (Vía: El Financiero)

India efectivo
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Observando estos dos casos completamente opuestos, podemos establecer algunas consideraciones para el caso mexicano:

Lo bueno:

Sin duda una medida como esta podría funcionar para tratar problemas específicos como la corrupción, la evasión fiscal y las operaciones con dinero de procedencia ilícita. En el caso del gobierno y el combate a la corrupción, la reducción del uso de efectivo puede funcionar en la medida en que todas las operaciones (licitaciones o compras, por ejemplo) pueden ser rastreables, ya que que quedan registradas en alguna institución financiera, de hecho, la incorporación del blockchain va a ser crucial en una política de este tipo.

Gobierno federal realizará licitaciones con blockchain

Respecto a la evasión fiscal y a las operaciones con recursos de procedencia ilícita, la desmonetización puede ayudar en la medida en que limitas, tanto el flujo de efectivo, como también las operaciones a través de este medio. En ese sentido, pones un cerco importante a las personas que utilizan el efectivo para no pagar impuestos o para delitos como el lavado de dinero.

Lo malo:

Un riesgo implícito en una política de este tipo es justamente que no tenga efecto alguno, tal y como sucedió en India, es decir, que las personas sigan realizando operaciones con dinero en efectivo. Las razones de que los actores económicos pueden ir desde un rechazo a pagar impuestos, hasta desconfianza en el sistema bancario.

dolar
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Tampoco se garantizaría la eliminación de corrupción, ya que podrían generarse mecanismos alternos a los que operan actualmente, por ejemplo, aumento de operaciones a cuentas offshore ilegales o bien, se incrementen las transacciones con divisas extranjeras, sobre todo dólares, ya que recordemos que los grupos del crimen organizado tienen grandes flujos de efectivo en dólares.

Lo feo:

Algunos especialistas señalan que una medida como esta afectaría a los sectores más desfavorecidos debido, por una parte a que no tienen acceso al sistema bancario y financiero, lo que derivaría en la generación de una economía alterna, que en el peor de los casos podría generar medios de cambio alternativos al dinero convencional, es decir, podría generar un súper mercado negro. (Vía: El Diario)

Por el contrario los sectores más favorecidos, así como los funcionarios de alto nivel, podrían evadir impuestos ya que tienen la capacidad de sacar sus activos del país a través de cuentas offshore, las cuales no necesariamente son ilegales, pero sí se prestan a operaciones ilícitas tanto fiscal como de dinero de procedencia ilícita.

Aquí te explicamos qué son las ‘cuentas offshore’

En conclusión, el proyecto de desmonetización del nuevo gobierno sin duda es interesante e innovador y, de ser bien aplicado podría tener un impacto positivo para la economía, el sistema fiscal, la seguridad y el combate a la corrupción en nuestro país.

dinero efectivo
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Sin embargo, esto no quiere decir que esté exento de ciertos riesgos y daños colaterales como los antes mencionados; finalmente todo recae en la confianza, tanto en las instituciones públicas como privadas, ya que la ciudadanía podría sentirse amenazada por un aumento de la vigilancia gubernamental (esta medida implica forzosamente que eso suceda), además de que podrían percibir que una medida de este tipo solo beneficia a los bancos y las instituciones financieras; así que no todo está en la eficacia sino en la confianza.

Por: Redacción PA.