El judío que Adolf Hitler protegió

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Ernst Hess, un oficial del ejército que sirvió a las fuerzas alemanas durante la Primera Guerra Mundial, fue protegido por Adolf Hitler durante la persecución nazi. Esto es lo que sostiene Susanne Mauss, historiadora alemana y editora del periódico Jewish Voice from Germany, que recuperó una carta de los archivos de la Gestapo, en Düusseldorf, que sirvió como salvoconducto temporal  para que Hess no fuera perseguido ni enviado a los campos de concentración. (Vía Jewish Voice from Germany)

La carta, con fecha de 1940, está firmada por Heinrich Himmler –mano derecha de Hitler-, pero expresa “los deseos del Führer”. En ella se otorga protección a Hess, quien en ese momento ya se desempeñaba como juez de la localidad de Amtsgerichtsrat.

De acuerdo con las investigaciones de Susanne Mauss, la protección fue concedida porque Hess y Hitler se conocieron en el batallón de infantería, cuando Hess fue temporalmente su oficial superior. En 1914, ambos fueron enviados a combatir al frente de Flandes. En ese entonces, el líder nazi no era reconocido en ningún sentido y su personalidad introvertida no daba señales del papel que ocuparía años más tarde. (Vía BBC)

Dos décadas después, cuando el nacionalsocialismo estaba instalado en el poder, Hess recibió una golpiza de las SS nazis (escuadras de defensa), así que decidió huir con su familia a Italia y, desde ahí, escribirle a su viejo compañero de trinchera, Hitler. En su carta, Hess solicita protección para él y su hija, recuerda su servicio a las fuerzas alemanas y también pide que deje de considerársele como completamente judío. Su última petición fue rechazada, pero Hitler aceptó aplazar su detención, ordenó que no se le molestara por ningún motivo y que se le permitiera trasladarse a Italia, aunque la “bondad” de Hitler duró muy poco tiempo. (Vía CNN)

En 1941, Hess fue citado por la Oficina de “arianización” en Munich. Cuando presentó la carta que le otorgaba protección, las autoridades le indicaron que la orden había sido revocada y que ahora era “un judío como cualquier otro.” Al ser hijo de madre judía, Hess había sido clasificado por las leyes de Nuremberg como “un judío de pura sangre”.

Hess fue enviado a un campo de concentración cerca de Munich. Sólo logró sobrevivir por estar casado con una mujer no-judía pero, como el resto de los judíos, fue sometido a trabajos forzados durante años. Su hermana Bertha no tuvo la misma suerte y murió en  el campo de concentración de Auschwitz, cuando trataba de hacer valida, justamente, la protección de Hitler. (Vía NY Daily News)

Ernst Hess murió a los 93 años, en Frankfurt, Alemania. Su caso, junto con el del médico Eduard Bloch, resultan impactantes si tenemos en cuenta que las persecuciones nazis fueron tan amplias y crueles que causaron, al menos, con seis millones de víctimas.