La Fiscalía de Veracruz entregó los restos de dos jóvenes desaparecidos a familias equivocadas. Elementos de seguridad aseguran que se trataba de los restos de dos jóvenes de 20 y 27 años.
Baruch Grajeda García y Francisco Javier Vargas, de entonces 20 y 27 años, fueron levantados de su domicilio el once de julio en 2016. En su momento, la Procuraduría General de Justicia de Veracruz abrió una carpeta de investigación para esclarecer los hechos. La familia tuvo que realizar la búsqueda de sus desaparecidos por su parte debido a los pocos avances que presentaba la Fiscalía. Fue en 2017 cuando el órgano de seguridad informó a las familias que tenían los restos de los jóvenes. Estos habían sido encontrados en un cementerio clandestino en Arbolillo, Alvarado en Veracruz.
En dicho lugar han sido exhumados más de 246 cuerpos, se cree que estos restos son de personas víctimas del crimen organizado. Cuatro años después, el padre de Baruch Grajeda convocó a una rueda de prensa para comunicar que en la carpeta de investigación se estipularon diversas irregularidades, omisiones, desapariciones de evidencias; entre otras. Estas irregularidades tuvieron lugar durante la administración de Jorge Winckler Ortiz, entonces Fiscal.

El padre aseguró que no todos los restos que le entregaron pertenecían a su hijo. Por tanto, pidió que las autoridades se hicieran responsables.
“Los cráneos que nos dieron sí pertenecen a mi hijo y a mi sobrino, pero los esqueletos no. Se nos hace algo aberrante y monstruoso”, señaló el hombre.
Según información recopilada por el padre, sólo los cráneos resultaron positivos a la prueba de ADN y aunque las autoridades tenían conocimiento de ello, les entregaron los cuerpos. La familia espera que los funcionarios responsables sean sancionados.
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